Último Poeta Maldito
Poeta asiduo al portal
Entre las arboledas espesas,
sobre su caballo delicado,
ya viaja la venusta princesa
a su bello palacio escarchado.
El cielo le ofrece su reseda;
el bosque el color y fantasía;
aroma, la flor de primavera,
pero no sonríe todavía.
El ruiseñor le trina un poema,
la alondra le canta una cantata,
el sol, débil, su cabello quema.
Más, la princesa no quiere nada.
Su faz está serena y tranquila;
su cerebro vaga en lo lejano,
¿En qué piensa la pobre hipsipila,
que arde como el hermoso verano?
No tiene príncipe pretendiente
tampoco hay ninguna tristeza,
que pueda causar que desoriente,
¿Por qué no sonríe la princesa ?
El ocaso vislumbra la senda.
Atrás las huellas desaparecen.
¡La princesa sonríe, se orienta!
mientras que su cuerpo resplandece.
El sol se fue, aparece el palacio
de princesa a estrella ¡avatar!
Ahora titila en el espacio,
piensa que, así, alguien la podrá amar
Pues, siempre se ama lo inalcanzable.
sobre su caballo delicado,
ya viaja la venusta princesa
a su bello palacio escarchado.
El cielo le ofrece su reseda;
el bosque el color y fantasía;
aroma, la flor de primavera,
pero no sonríe todavía.
El ruiseñor le trina un poema,
la alondra le canta una cantata,
el sol, débil, su cabello quema.
Más, la princesa no quiere nada.
Su faz está serena y tranquila;
su cerebro vaga en lo lejano,
¿En qué piensa la pobre hipsipila,
que arde como el hermoso verano?
No tiene príncipe pretendiente
tampoco hay ninguna tristeza,
que pueda causar que desoriente,
¿Por qué no sonríe la princesa ?
El ocaso vislumbra la senda.
Atrás las huellas desaparecen.
¡La princesa sonríe, se orienta!
mientras que su cuerpo resplandece.
El sol se fue, aparece el palacio
de princesa a estrella ¡avatar!
Ahora titila en el espacio,
piensa que, así, alguien la podrá amar
Pues, siempre se ama lo inalcanzable.