Los días que vuelvo temprano la encuentro regresando, en la calle número Dos. En la Primera estás tú, sentada al último sol, en algún café de sugerente nombre.
El tiempo pasa y yo paso por la Dos, y si tú paseas por la Primera me pierdo todo el espectáculo. Los fines de semana descanso de mis idas y venidas, es entonces cuando trabajo, febrilmente, en planos que me llevan directo de la Dos a la Primera sin caer en el manicomio.
Los días que me levanto temprano la veo marchar, en la calle número Dos. En la Primera estás tú, sentada al primer sol, en algún café de sugerente nombre.