dilia.calderas
Poeta que considera el portal su segunda casa
HISTORIA DE JACINTO Y ROSALBA EN AMÉRICA
Ceñudo y con pena,
Jacinto llega a casa,
no encuentra panela,
su esposa le abraza.
Con pequeña cría,
que aún amamanta,
si ya no hay comida,
Rosalba no aguanta.
Jornaleando a veces,
Jacinto halla respiro,
más lo que acontece,
es que poco ha tenido.
En Jacinto y Rosalba,
no hay estudio y trabajo,
¡Oh esperanza turbia
pal que viene de abajo!.
Pá colmo de males,
otro muchachito,
y pensando en reales,
pá los carajitos.
Jacinto propone,
irse a la ciudad,
buscando una chamba,
y por fin trabajar.
Muy esperanzado,
fabrica otro rancho,
en cerro empinado,
con latas que Pancho,
le ha proporcionado.
Pancho es un vecino,
con ocho muchachos,
también peregrino,
aunque vivaracho.
Consume marihuana,
huele pega a solas,
a veces de mañana,
de tarde y todas horas.
Jacinto camina,
en busca de trabajo,
solo que no hay vida;
limpiará zapatos;
hay poca comida,
no llenan los platos.
Continúa el tormento,
y con dos muchachitos,
para colmo, a destiempo,
otros carajitos, morochos
¡Qué cruento!
Qué hacemos Jacinto,
ya no hay pá comida,
si no hallas sustento,
no tendremos vida.
Jacinto se angustia,
no encuentra salida,
muy pronto barriendo,
se halla en la avenida;
también limpia botas,
con sus botas rotas,
para el bastimento.
Cuando en la política,
se hacen elecciones,
Jacinto se aplica,
y le dan 2 horcones;
con latas fabrica,
más habitaciones.
Un día que en tertulia,
se hallaba con Pancho,
éste con su astucia,
le invita pal rancho,
y le ofrece trabajo.
Cargarás maletas,
no serás harapo,
con plata y repletas,
yo efectúo el atraco;
celebremos, ¡vamos!,
fuma este tabaco.
Jacinto que torpe,
acepta con agrado,
en la causa innoble,
se ve involucrado.
Drogado y con real,
no piensa en sus hijos,
tampoco en Rosalba,
ni en lo que hace mal,
cambia su destino.
El tiempo pasó,
Jacinto enloqueció,
ahora es un mendigo,
que no encontró abrigo
en la Patria que amó.
Rosalba lloró,
se entregó a otros brazos,
buscando el camino;
pero en desatino,
más hijos procreó,
en otros regazos.
La cruel consecuencia,
de lo que ocurrió,
fue que, descendencia,
el mismo camino,
de miseria halló.
Rosalba y Jacinto
con su triste historia,
en nuestra memoria,
ya son laberinto.
Pues el campesino,
migra a las ciudades,
buscando un camino,
por necesidades.
El derecho al derechito,
con que en las ciudades cuenta,
como dijo Alí Primera,
es la miseria que enfrenta.
No es que todo campesino,
termine en droga y mendigo,
pero nunca alcanza abrigo,
el sufrir lleva consigo.
Motivo es la democracia,
por ser representativa,
sólo con votos cautiva,
con su vil aristocracia.
Si no es participativa,
la democracia fracasa,
gobiernos pasan y pasan,
sin que se halle una salida.
Recobrar la fe perdida,
debe ser firme misión,
y con participación
en América Latina.
:S:S::
::::
::
Ceñudo y con pena,
Jacinto llega a casa,
no encuentra panela,
su esposa le abraza.
Con pequeña cría,
que aún amamanta,
si ya no hay comida,
Rosalba no aguanta.
Jornaleando a veces,
Jacinto halla respiro,
más lo que acontece,
es que poco ha tenido.
En Jacinto y Rosalba,
no hay estudio y trabajo,
¡Oh esperanza turbia
pal que viene de abajo!.
Pá colmo de males,
otro muchachito,
y pensando en reales,
pá los carajitos.
Jacinto propone,
irse a la ciudad,
buscando una chamba,
y por fin trabajar.
Muy esperanzado,
fabrica otro rancho,
en cerro empinado,
con latas que Pancho,
le ha proporcionado.
Pancho es un vecino,
con ocho muchachos,
también peregrino,
aunque vivaracho.
Consume marihuana,
huele pega a solas,
a veces de mañana,
de tarde y todas horas.
Jacinto camina,
en busca de trabajo,
solo que no hay vida;
limpiará zapatos;
hay poca comida,
no llenan los platos.
Continúa el tormento,
y con dos muchachitos,
para colmo, a destiempo,
otros carajitos, morochos
¡Qué cruento!
Qué hacemos Jacinto,
ya no hay pá comida,
si no hallas sustento,
no tendremos vida.
Jacinto se angustia,
no encuentra salida,
muy pronto barriendo,
se halla en la avenida;
también limpia botas,
con sus botas rotas,
para el bastimento.
Cuando en la política,
se hacen elecciones,
Jacinto se aplica,
y le dan 2 horcones;
con latas fabrica,
más habitaciones.
Un día que en tertulia,
se hallaba con Pancho,
éste con su astucia,
le invita pal rancho,
y le ofrece trabajo.
Cargarás maletas,
no serás harapo,
con plata y repletas,
yo efectúo el atraco;
celebremos, ¡vamos!,
fuma este tabaco.
Jacinto que torpe,
acepta con agrado,
en la causa innoble,
se ve involucrado.
Drogado y con real,
no piensa en sus hijos,
tampoco en Rosalba,
ni en lo que hace mal,
cambia su destino.
El tiempo pasó,
Jacinto enloqueció,
ahora es un mendigo,
que no encontró abrigo
en la Patria que amó.
Rosalba lloró,
se entregó a otros brazos,
buscando el camino;
pero en desatino,
más hijos procreó,
en otros regazos.
La cruel consecuencia,
de lo que ocurrió,
fue que, descendencia,
el mismo camino,
de miseria halló.
Rosalba y Jacinto
con su triste historia,
en nuestra memoria,
ya son laberinto.
Pues el campesino,
migra a las ciudades,
buscando un camino,
por necesidades.
El derecho al derechito,
con que en las ciudades cuenta,
como dijo Alí Primera,
es la miseria que enfrenta.
No es que todo campesino,
termine en droga y mendigo,
pero nunca alcanza abrigo,
el sufrir lleva consigo.
Motivo es la democracia,
por ser representativa,
sólo con votos cautiva,
con su vil aristocracia.
Si no es participativa,
la democracia fracasa,
gobiernos pasan y pasan,
sin que se halle una salida.
Recobrar la fe perdida,
debe ser firme misión,
y con participación
en América Latina.
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