gloria arnanz
Poeta recién llegado
HISTORIA DE UN DESTINO CRUEL
Almas ebrias de esperanzas,
llenas de engaños y sueños,
con lágrimas en los ojos
dejo a su niño aun pequeño.
llenas de engaños y sueños,
con lágrimas en los ojos
dejo a su niño aun pequeño.
Partió rompiéndose el alma,
abriendo de dolor su pecho,
buscando un mejor destino,
rumbo a un futuro incierto.
A un destierro sin retorno,
¿Quien le hubiera dicho esto?.
abriendo de dolor su pecho,
buscando un mejor destino,
rumbo a un futuro incierto.
A un destierro sin retorno,
¿Quien le hubiera dicho esto?.
Pompas, quimeras, ensueños
que como un frágil cristal
que como el cristal más fino,
no tardaron en romperse
dando paso al cruel destino.
que como un frágil cristal
que como el cristal más fino,
no tardaron en romperse
dando paso al cruel destino.
Y aquí ya, en la nueva tierra,
lejos de su patria amada,
de sol a sol trabajando,
desmadejando esperanzas,
disipando sueños rotos
que antaño tanto añoraba.
lejos de su patria amada,
de sol a sol trabajando,
desmadejando esperanzas,
disipando sueños rotos
que antaño tanto añoraba.
Astillas como puñales,
En su alma se clavaron.
Al igual que los cuchillos,
que un marido desatado,
la asestó por todo el cuerpo,
celoso y apesadumbrado,
dejándola muerta y sin vida
como un trapo desgarrado.
En su alma se clavaron.
Al igual que los cuchillos,
que un marido desatado,
la asestó por todo el cuerpo,
celoso y apesadumbrado,
dejándola muerta y sin vida
como un trapo desgarrado.
En vez de esta triste historia.
Yo quisiera haber contado.
La vuelta a tu linda tierra,
con tu fruto cosechado.
Tantas horas trabajadas,
con el sudor de tus manos,
como tantos compatriotas
que tras un tiempo marcharon.
Yo quisiera haber contado.
La vuelta a tu linda tierra,
con tu fruto cosechado.
Tantas horas trabajadas,
con el sudor de tus manos,
como tantos compatriotas
que tras un tiempo marcharon.
No queriendo su destino
que a ella así la sucediera.
Marcho su cuerpo sin vida,
aquellas lejanas tierras.
Pero su alma aun inquieta.
Mira a su dos chiquitines
que están llorando por ella.
que a ella así la sucediera.
Marcho su cuerpo sin vida,
aquellas lejanas tierras.
Pero su alma aun inquieta.
Mira a su dos chiquitines
que están llorando por ella.
Por eso le pido a Dios.
Que hoy, esta triste poesía,
este canto de dolor,
se convierta en la oración
que reconforte sus vidas.
Que hoy, esta triste poesía,
este canto de dolor,
se convierta en la oración
que reconforte sus vidas.
¡Tranquila Nancy has de estar,
que el señor hoy te bendiga!.
Se que extenderá su mano
para servirles de guía
que el señor hoy te bendiga!.
Se que extenderá su mano
para servirles de guía
¡Tranquila, Nancy tranquila,
que aquí no acaba la vida!
y sé que en el cielo, con ellos,
te abrazaras algún día.
que aquí no acaba la vida!
y sé que en el cielo, con ellos,
te abrazaras algún día.