Count of Cuelare
Poeta recién llegado
Hola, disculpen por lo largo, así se me fue ocurriendo. Espero que no les sea demasiado tedioso. saludos a todos, y gracias de antemano por sus comentarios.
Entre los cerrojos de la puerta de lo arcano
No hay mejor elixir que el perverso alarde
Que hace la madre oscuridad de sus hijos
Y en la tumba que yace entre cenizas
Se oyen entonar las canciones del averno
De mil pesadillas riéndose del cielo
Magnánimas visiones de parcos desvaríos
Alguien se lamenta en lo profundo de la tierra
Sus gritos retumban en los muros de Pluto
Condenación, lamentos putrefactos
De una humanidad perdida en el entierro
Se ahogan como simples murmullos de riachuelo
En el furioso choque del agua contra las rocas
Muerto
¿Es que tú me negarás vivir?
¿Es que no puedo ni siquiera sufrir?
¿Dónde estoy, Dios de los vivos?
¿Dónde estoy, sordos oídos?
¿Quién me negara la maldita piedad?
¿Qué acaso no merezco siquiera suplicar?
Despiértame, oh Dios, para ver la luz del día
Filtrarse entre fisuras de la eterna tiranía
Que el gusano ejerce sobre mi adusto cadáver
¡Déjame, Dios hipócrita y pedante!
¡Déjame sentir el viento caminante!
¡Volver a ver la tierra de mis hijos y nietos!
¡Volver a ser humano, eso es lo que quiero!
Dios
¿Acaso tú, esqueleto, deseas pisar el polvo?
¿Acaso es que tú piensas salir de tu ataúd?
Insensatas tus demandas, mas a ello no me opongo
Regresarás de nuevo a ver el cielo azul
Tus carnes volverán a tus huesos desnudos
A ver si soportas la vida de un mortal
Verás que los humanos son sólo descarados,
Insulsos insectos que viven sin amar
¿Qué queda de ellos, sólo el exterior?
¡Pobres son ahora, entes sin corazón!
Verás que no se fijan más que en vicios traicioneros
Verás que no son más profundos que tu lecho
¡Vuelve, si así quieres, quédate, si puedes
Porque el respirar ya es una maldición!
Vuelve hasta que puedas encontrar amor
En la fuente funesta del mundo moderno
¡Hartazgo, soledad, sólo decepción!
Redención ausente en terrenal infierno.
Y así viajo el difunto a la tosca superficie
Lleno de ilusiones, fantasías juveniles
Y pudo sentir la brisa danzarina
Y oír respirar con profundo deleite
Volver a recordar el existir sublime
Y salió del cementerio a la ciudad de la perfidia.
¿Cómo vivió nuestro amigo el occiso?
En medio de una excitada convulsión
De sensaciones en constante evolución
Pudo trabajar y entregarse a los placeres
Llevar sus pasos a tabernas y burdeles
Entregarse a la santidad y la pobreza
Amar, odiar, y así llorar por mil mujeres
Latiguear su espalda con besos y caricias
Y suavizarla con el golpe del cilicio
Pudo comprar propiedades por doquier
Disfrutar del vino y de una buena mujer
Ser un marido ejemplar y cariñoso
Tener hijos y ser muy dadivoso
Pudo ver la luna y los amaneceres
Llenarse de nostalgia y suspiros sin cesar
La melancolía y también algo de pesar
Pudo su alma disfrutar el sosiego
De cien religiones que prometen salvación
Pudo entregarse al poder y al vil pecado
Más al final deseo morir de inanición
El mundo, tan banal, tan ciego y demacrado
No le ofrecía más de lo que vivió de vivo
Ni tampoco de lo que no vivió de muerto
Vio que las palabras del creador eran muy ciertas
era este mundo más podrido que el abismo
¿Qué es esto, existencia o decandencia?
demencia y fortuna rigen al torpe vulgo.
Hastío sólo sentía por todo lo vivido
Hasta que no pudo más que retractarse
Y al fin cansado el muerto, gritó en la oscuridad:
Muerto
Siento que me aburro
Siento que me asfixio
Siento que no puedo en mortal agonía
Seguir respirando, seguir en desenfreno
Orgía pecaminosa de sangre y de felonía
Redención, fugaz y fastuoso desengaño
De aquel que creído delincuente era poeta
¡Oh, que cruel castigo depara al desalmado
Que osa penetrar por la angustiosa puerta
De lágrimas guardadas en cofres sin candado!
¿Atreverse a vislumbrar secretos sin resguardo
No es lo mismo que buscar una respuesta?
Dios de los mortales, todo esto ya ha acabado
llévame de vuelta al eterno reposo
antes de que echarme a llorar como un niño
No quiero vivir en este humano mito
donde se dispersan suspiros enterrados
Hasta asesinar palabras y sonrisas
¡Hasta no encontrar amor en el hartazgo!
Y Dios lo devolvió al imperio del gusano…
Entre los cerrojos de la puerta de lo arcano
No hay mejor elixir que el perverso alarde
Que hace la madre oscuridad de sus hijos
Y en la tumba que yace entre cenizas
Se oyen entonar las canciones del averno
De mil pesadillas riéndose del cielo
Magnánimas visiones de parcos desvaríos
Alguien se lamenta en lo profundo de la tierra
Sus gritos retumban en los muros de Pluto
Condenación, lamentos putrefactos
De una humanidad perdida en el entierro
Se ahogan como simples murmullos de riachuelo
En el furioso choque del agua contra las rocas
Muerto
¿Es que tú me negarás vivir?
¿Es que no puedo ni siquiera sufrir?
¿Dónde estoy, Dios de los vivos?
¿Dónde estoy, sordos oídos?
¿Quién me negara la maldita piedad?
¿Qué acaso no merezco siquiera suplicar?
Despiértame, oh Dios, para ver la luz del día
Filtrarse entre fisuras de la eterna tiranía
Que el gusano ejerce sobre mi adusto cadáver
¡Déjame, Dios hipócrita y pedante!
¡Déjame sentir el viento caminante!
¡Volver a ver la tierra de mis hijos y nietos!
¡Volver a ser humano, eso es lo que quiero!
Dios
¿Acaso tú, esqueleto, deseas pisar el polvo?
¿Acaso es que tú piensas salir de tu ataúd?
Insensatas tus demandas, mas a ello no me opongo
Regresarás de nuevo a ver el cielo azul
Tus carnes volverán a tus huesos desnudos
A ver si soportas la vida de un mortal
Verás que los humanos son sólo descarados,
Insulsos insectos que viven sin amar
¿Qué queda de ellos, sólo el exterior?
¡Pobres son ahora, entes sin corazón!
Verás que no se fijan más que en vicios traicioneros
Verás que no son más profundos que tu lecho
¡Vuelve, si así quieres, quédate, si puedes
Porque el respirar ya es una maldición!
Vuelve hasta que puedas encontrar amor
En la fuente funesta del mundo moderno
¡Hartazgo, soledad, sólo decepción!
Redención ausente en terrenal infierno.
Y así viajo el difunto a la tosca superficie
Lleno de ilusiones, fantasías juveniles
Y pudo sentir la brisa danzarina
Y oír respirar con profundo deleite
Volver a recordar el existir sublime
Y salió del cementerio a la ciudad de la perfidia.
¿Cómo vivió nuestro amigo el occiso?
En medio de una excitada convulsión
De sensaciones en constante evolución
Pudo trabajar y entregarse a los placeres
Llevar sus pasos a tabernas y burdeles
Entregarse a la santidad y la pobreza
Amar, odiar, y así llorar por mil mujeres
Latiguear su espalda con besos y caricias
Y suavizarla con el golpe del cilicio
Pudo comprar propiedades por doquier
Disfrutar del vino y de una buena mujer
Ser un marido ejemplar y cariñoso
Tener hijos y ser muy dadivoso
Pudo ver la luna y los amaneceres
Llenarse de nostalgia y suspiros sin cesar
La melancolía y también algo de pesar
Pudo su alma disfrutar el sosiego
De cien religiones que prometen salvación
Pudo entregarse al poder y al vil pecado
Más al final deseo morir de inanición
El mundo, tan banal, tan ciego y demacrado
No le ofrecía más de lo que vivió de vivo
Ni tampoco de lo que no vivió de muerto
Vio que las palabras del creador eran muy ciertas
era este mundo más podrido que el abismo
¿Qué es esto, existencia o decandencia?
demencia y fortuna rigen al torpe vulgo.
Hastío sólo sentía por todo lo vivido
Hasta que no pudo más que retractarse
Y al fin cansado el muerto, gritó en la oscuridad:
Muerto
Siento que me aburro
Siento que me asfixio
Siento que no puedo en mortal agonía
Seguir respirando, seguir en desenfreno
Orgía pecaminosa de sangre y de felonía
Redención, fugaz y fastuoso desengaño
De aquel que creído delincuente era poeta
¡Oh, que cruel castigo depara al desalmado
Que osa penetrar por la angustiosa puerta
De lágrimas guardadas en cofres sin candado!
¿Atreverse a vislumbrar secretos sin resguardo
No es lo mismo que buscar una respuesta?
Dios de los mortales, todo esto ya ha acabado
llévame de vuelta al eterno reposo
antes de que echarme a llorar como un niño
No quiero vivir en este humano mito
donde se dispersan suspiros enterrados
Hasta asesinar palabras y sonrisas
¡Hasta no encontrar amor en el hartazgo!
Y Dios lo devolvió al imperio del gusano…
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