Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el silencio de la mañana del sábado,
se escuchó un grito de muerte que salió
del cuarto oscuro.
Fue un grito de espanto
que rompía los huesos
y resquebrajaba las emociones.
Corrimos todos hacia la habitación,
para darnos cuenta que el niño moría
en las manos invisibles de su asesino.
Torciendo su cuello,
aquel sin remordimientos ni lastima le mataba.
Suspendía en el aire su cuerpo
sin humano visto para atacarle
y salvar la vida pequeña que se terminaba.
La innegable fuerza oculta
destrozaba la vida del niño
en la locura de este horror
que hasta el día de hoy
jamás olvido.
se escuchó un grito de muerte que salió
del cuarto oscuro.
Fue un grito de espanto
que rompía los huesos
y resquebrajaba las emociones.
Corrimos todos hacia la habitación,
para darnos cuenta que el niño moría
en las manos invisibles de su asesino.
Torciendo su cuello,
aquel sin remordimientos ni lastima le mataba.
Suspendía en el aire su cuerpo
sin humano visto para atacarle
y salvar la vida pequeña que se terminaba.
La innegable fuerza oculta
destrozaba la vida del niño
en la locura de este horror
que hasta el día de hoy
jamás olvido.