Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
Me sorprendió desde la inmediatez de un beso
como comprendiendo que también lo deseaba...
yo sentí miedo, alegría, valor, nostalgia...
Un estupor magnífico colmó mi alma
y me ayudó a cerciorarme de que la quería.
Germinó de ese instante algo bonito,
algo puro, real, inmaculado, tierno...
que felicidad y amor emanaba a borbotones...
algo, que también contó con detractores
(gente a la que me le antojaba como un ogro vividor
y veían en ella, a la niña aquella que no era;
gente cuyos intentos de restar y dividir
más bien causaron opuestas operaciones)...
...y nos seguíamos las huellas...
en la noche me cansaba de pensarla todo el día
porque las ganas de verla me asaltaban...
y la veía... mas no era sólo verla...
¿Cómo habré de resumir, su belleza en un poema?
¿Cómo haré para decir, lo que me decía ella?
¿Será posible describir, una a una las escenas?
...a preguntas evidentes, no hace falta dar respuesta...
Ahora el deber me está llamando y el destino
insensato se ha encargado de alejarme,
pero ya le tocará hacerme volver...
-¡Sí, él tiene que hacerme volver!-
y el temor a la distancia que se apresura a existir
dudar me hace de la esperanza que en mí vive,
de la misma que no sé si en ella habita...
y es que a mi regreso, la historia siga sin fin.
como comprendiendo que también lo deseaba...
yo sentí miedo, alegría, valor, nostalgia...
Un estupor magnífico colmó mi alma
y me ayudó a cerciorarme de que la quería.
Germinó de ese instante algo bonito,
algo puro, real, inmaculado, tierno...
que felicidad y amor emanaba a borbotones...
algo, que también contó con detractores
(gente a la que me le antojaba como un ogro vividor
y veían en ella, a la niña aquella que no era;
gente cuyos intentos de restar y dividir
más bien causaron opuestas operaciones)...
...y nos seguíamos las huellas...
en la noche me cansaba de pensarla todo el día
porque las ganas de verla me asaltaban...
y la veía... mas no era sólo verla...
¿Cómo habré de resumir, su belleza en un poema?
¿Cómo haré para decir, lo que me decía ella?
¿Será posible describir, una a una las escenas?
...a preguntas evidentes, no hace falta dar respuesta...
Ahora el deber me está llamando y el destino
insensato se ha encargado de alejarme,
pero ya le tocará hacerme volver...
-¡Sí, él tiene que hacerme volver!-
y el temor a la distancia que se apresura a existir
dudar me hace de la esperanza que en mí vive,
de la misma que no sé si en ella habita...
y es que a mi regreso, la historia siga sin fin.