LuisQuiero
Poeta recién llegado
Felipe II visita a su padre los miércoles y los jueves por la mañana. Acude en una carroza tirada por cuatro caballos negros. Reúnese después con sus ministros, y algo más tarde con el vicario representante de la Inquisición; los verdugos reciben órdenes de torturar y luego quemar a los culpables de heterodoxia en la hoguera. Los cuerpos de los ajusticiados son llevados a las fosas comunes donde son enterrados sin honores ni acompañamiento de familiares. Los Autos de Fe en la plaza mayor, para que el público que acude a presenciarlos sepa lo que le ocurre a quien se atreve a atentar contra el status quo del Estado. Felipe II, como su padre, nunca quiso presenciar las ejecuciones.