Iba ayer tarde de compras y recados
caminaba contenta, con mi dinero bien gastado,
cansada de la juega y el derroche,
pense cojer un taxi,`pues iba haciendose la noche,
mas, en estas estaba,cuando veo el bus,
que para justo detras de mi casa,
solidaria con el medio ambiente
y con el bolsillo inerte,
me situo en la parada, subo, echo una mirada,
y en el fondo descubro una plaza de sentada
suerte la mia, pues en el asiento de al lado,
va una joven de aspecto trajeado
confiada, saludo, me acomdo
y asiro el perfume caro que ella emana
asi empezo el trayecto, sin embargo,
al cabo de un momento,
una nube de olor fetido, envolvio la estancia,
miro a joven y ella imeprterrita,
contempla la calzada, con aire de aburrimiento.
Atufada y mareada, tratando de contener la arcada,
me levanto, abandono sus "encantos" y me bato en retirada.
Aquella muchacha "divina"
que llevaba de marca, hasta la ropa fina,
apestaba como una mofeta
como pudo expulsar de su vientre
aquel olor pestilente,y quedar
sin inmutarse, tranquila y relajada.
Y es que la educacion se demuestra,
no por la vestimenta,sino por la sensibilidad.
Y legando a este punto en mi relato,
reflexino sobre el refran,
que por muy bueno que sea el habito
un buen monje no esta obligado a dar.
caminaba contenta, con mi dinero bien gastado,
cansada de la juega y el derroche,
pense cojer un taxi,`pues iba haciendose la noche,
mas, en estas estaba,cuando veo el bus,
que para justo detras de mi casa,
solidaria con el medio ambiente
y con el bolsillo inerte,
me situo en la parada, subo, echo una mirada,
y en el fondo descubro una plaza de sentada
suerte la mia, pues en el asiento de al lado,
va una joven de aspecto trajeado
confiada, saludo, me acomdo
y asiro el perfume caro que ella emana
asi empezo el trayecto, sin embargo,
al cabo de un momento,
una nube de olor fetido, envolvio la estancia,
miro a joven y ella imeprterrita,
contempla la calzada, con aire de aburrimiento.
Atufada y mareada, tratando de contener la arcada,
me levanto, abandono sus "encantos" y me bato en retirada.
Aquella muchacha "divina"
que llevaba de marca, hasta la ropa fina,
apestaba como una mofeta
como pudo expulsar de su vientre
aquel olor pestilente,y quedar
sin inmutarse, tranquila y relajada.
Y es que la educacion se demuestra,
no por la vestimenta,sino por la sensibilidad.
Y legando a este punto en mi relato,
reflexino sobre el refran,
que por muy bueno que sea el habito
un buen monje no esta obligado a dar.