historias del congal (1)

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
del puto coraje que sintió
cuando su marido, después de 3 años
casados y un hijo, le confesó
que le gustaban los hombres y su matrimonio
había sido solo un intento final
de ver si podía acostumbrarse a vivir
sin uno a su lado (un intento
terminado en fracaso: "la verdad, olga
es que nunca he podido dejar de sentir
un poco de asco al verte el coño");
del puto coraje y la rabia
y la decepción, olga decidió
no volver a casarse nunca y en cambio
se metió de puta en cuanto pudo
dejar a su hijo al cuidado de la madre
de su ex marido, largarse a vivir a 700 kilómetros
de distancia, adelgazar, teñirse de rubio
el pelo, operarse las tetas con el dinero
del divorcio; hace 4 años de eso, ahora
tiene 32 y se encuera cada noche
en la pista del "platinum" y si le invitas
un puto trago pasado por agua que te cobran
a 200 pesos viene a tu mesa y se deja meter
un dedo en el coño, y por 500 más
se va contigo un rato a uno de los cuartos
del hotel junto al congal; allí en el número 17
me contó su historia y me puso la mano
en el punto exacto donde le había quedado
la pequeña cicatriz de la incisión debajo
de la teta izquierda justo encima
del corazón
 
Última edición:
No me llena este poema, aunque lleva su sello inimitable. Tengo la duda si la cicatriz fue por la puñalada del marido o por la operación de esas tetas.
 

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