jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
la última vez que sintió
algo parecido a la felicidad
fue cuando cumplió los 12 años y su padre
le regaló aquella bicicleta
y un cedé de la oreja de van gogh
que era lo que estaba escuchando en el discman
la noche de ese mismo día en su cuarto
cuando el viejo abrió la puerta y se metió
a su cama diciendo ahora voy a darte
el mejor regalo que nunca te dieron
hace ya 10 años de ese día y desde entonces
ella no ha hecho más que ir en picada
se volvió alcohólica, tuvo dos abortos
estuvo en rehabilitación por drogas y ahora sobrevive
haciendo lo único que sabe hacer medianamente bien;
ella dice que hay algo turbio en mí
y que cuando me ve piensa en aquel hijo de puta;
quizá este sea el motivo
por el que cada vez que vamos al hotel me pido
que le dé por detrás aunque siempre
acabe con la cara enterrada en la almohada
llorando bajito como una niña a la que hubieran
castigado por robarse una galleta
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