Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis manos desvariantes
exponen mi mundo cual hoja en blanco,
soy testigo inmóvil de utopías,
amante de un sentir que nunca siente,
bohemio aferrado a un lugar inexistente.
Mis manos divagantes
abren las esclusas de los cielos:
nada es perfecto, todo es humano,
colapso en un mundo de terceros,
deambulo en mis ayeres levantados.
Relojes cabizbajos detenidos en te quiero.
Mis manos delirantes
golpean una ventana que no ama,
que me esconde paraísos,
que tergiversa contenidos,
genes trastocados en espera de la calma.
Abeja reina sin coronas y sin alma,
estrella desteñida como foto de bolsillo.
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