Mauricio Sariaga
Poeta recién llegado
Un raro día el tiempo
dejo simplemente de marchar
y el viento trajo del mar
múltiples hojas de cristal,
una mirada impactante,
una sonrisa fugaz,
una caricia sin roces,
y un movimiento fatal.
En ese preciso momento
te alzabas sobre las aguas
levitando levemente
cual hoja de cristal.
Yo te miraba hipnótico
los ojos no podía cerrar
y un suave olor a mentas
mezcladas con azahar
inundó toda mi aura
atándome a tu alma.
Entonces sin apuro
me tendiste tus brazos
y yo enamorado, frágil
cual hojita de cristal,
me entregué sin pensar.
dejo simplemente de marchar
y el viento trajo del mar
múltiples hojas de cristal,
una mirada impactante,
una sonrisa fugaz,
una caricia sin roces,
y un movimiento fatal.
En ese preciso momento
te alzabas sobre las aguas
levitando levemente
cual hoja de cristal.
Yo te miraba hipnótico
los ojos no podía cerrar
y un suave olor a mentas
mezcladas con azahar
inundó toda mi aura
atándome a tu alma.
Entonces sin apuro
me tendiste tus brazos
y yo enamorado, frágil
cual hojita de cristal,
me entregué sin pensar.