Hola Tierra,
te hablo con voz que se quiebra y se alza,
te pido perdón por cada herida, cada olvido,
por no ver el latido que escondes bajo el polvo,
por no agradecer el milagro de tu abrazo.
Sé que cargas con todos,
con nuestro peso, con nuestra hambre,
con la sed que nos quema y la furia que soltamos,
con la sombra del fuego que te quema el alma,
con la tormenta que arrasa y no siempre perdona.
No estás harta, me dices con voz callada,
solo cansada, agotada de ser cuna y tumba,
de ser lienzo para manos que moldean sin ver,
de ser el cuadro que pintan pero nunca admiran,
de ser silencio cuando grita el dolor.
Pero cuando te sacudes, cuando rompes,
nos recuerdas que sin ti no somos nada,
que en tu fragilidad hay una fuerza inmensa,
que en tu quietud hay vida que se renueva,
que en tu tierra quemada aún brota la esperanza.
Yo también te prometo, Tierra,
que te cuidaré en cada paso, en cada gesto,
que lloraré contigo y celebraré tus flores,
que aprenderé a ver tu belleza escondida,
y a honrar tu magia de agua, aire y fuego.
Porque somos dos, tú y yo,
hermanas de la misma historia sagrada,
y aunque el camino sea duro y el peso pesado,
juntas podemos ser viento que acaricia,
fuego que transforma, agua que purifica.
Y si alguna vez la tristeza nos invade,
que sea solo un respiro para volver a empezar,
para amarnos más allá del dolor y la condena,
para cohabitar este milagro que es la vida,
y para soñar un mundo donde todas sepamos volar.
11/08/2025
Dikia©
te hablo con voz que se quiebra y se alza,
te pido perdón por cada herida, cada olvido,
por no ver el latido que escondes bajo el polvo,
por no agradecer el milagro de tu abrazo.
Sé que cargas con todos,
con nuestro peso, con nuestra hambre,
con la sed que nos quema y la furia que soltamos,
con la sombra del fuego que te quema el alma,
con la tormenta que arrasa y no siempre perdona.
No estás harta, me dices con voz callada,
solo cansada, agotada de ser cuna y tumba,
de ser lienzo para manos que moldean sin ver,
de ser el cuadro que pintan pero nunca admiran,
de ser silencio cuando grita el dolor.
Pero cuando te sacudes, cuando rompes,
nos recuerdas que sin ti no somos nada,
que en tu fragilidad hay una fuerza inmensa,
que en tu quietud hay vida que se renueva,
que en tu tierra quemada aún brota la esperanza.
Yo también te prometo, Tierra,
que te cuidaré en cada paso, en cada gesto,
que lloraré contigo y celebraré tus flores,
que aprenderé a ver tu belleza escondida,
y a honrar tu magia de agua, aire y fuego.
Porque somos dos, tú y yo,
hermanas de la misma historia sagrada,
y aunque el camino sea duro y el peso pesado,
juntas podemos ser viento que acaricia,
fuego que transforma, agua que purifica.
Y si alguna vez la tristeza nos invade,
que sea solo un respiro para volver a empezar,
para amarnos más allá del dolor y la condena,
para cohabitar este milagro que es la vida,
y para soñar un mundo donde todas sepamos volar.
11/08/2025
Dikia©