Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Romped las olas,
que la magia adorna,
el sentimiento de estrellas,
que anuncian las runas,
Volátiles tempestades,
entre oscilantes alas,
que refulgen en el cielo,
como águilas poderosas,
enclavando sus garras,
en espíritu poderosos...
Mágicos desvelos,
con el caldero encendido,
que mi oda sea llevada,
entre la antorcha y el cielo,
con pasos firmes,
de terquedad comprendida,
con los hechizos devueltos...
Entre campanas infames,
que serán la perdición de mi nave,
con el susurro de miedo,
entre sudores fríos,
que se extinguen en el oleaje,
rebelándome a lo divino...
¡Atreverse a hundirnos!
que el cielo se tiña de rojo,
entre los nauseabundos cantos de ángeles,
si Él será un tirano,
y yo su combatiente....
Que el descaro de mi rostro,
cierna el temor a la marea,
con la certeza que seremos malditos,
por mil años... por ser libres...
Mi nave... mi alma,
sea conquistada por la verdad,
entre senderos sangrientos,
de saqueos constantes,
violaciones completas...
Que vague el silencio,
entre las alas absurdas,
blanqueadas por asco,
siendo la sentencia dictada....
¡Holandés errante!
¡Inmortal serás!
¡Lágrimas derramaran!
¡Pero la leyenda no morirá!
L.V.
que la magia adorna,
el sentimiento de estrellas,
que anuncian las runas,
Volátiles tempestades,
entre oscilantes alas,
que refulgen en el cielo,
como águilas poderosas,
enclavando sus garras,
en espíritu poderosos...
Mágicos desvelos,
con el caldero encendido,
que mi oda sea llevada,
entre la antorcha y el cielo,
con pasos firmes,
de terquedad comprendida,
con los hechizos devueltos...
Entre campanas infames,
que serán la perdición de mi nave,
con el susurro de miedo,
entre sudores fríos,
que se extinguen en el oleaje,
rebelándome a lo divino...
¡Atreverse a hundirnos!
que el cielo se tiña de rojo,
entre los nauseabundos cantos de ángeles,
si Él será un tirano,
y yo su combatiente....
Que el descaro de mi rostro,
cierna el temor a la marea,
con la certeza que seremos malditos,
por mil años... por ser libres...
Mi nave... mi alma,
sea conquistada por la verdad,
entre senderos sangrientos,
de saqueos constantes,
violaciones completas...
Que vague el silencio,
entre las alas absurdas,
blanqueadas por asco,
siendo la sentencia dictada....
¡Holandés errante!
¡Inmortal serás!
¡Lágrimas derramaran!
¡Pero la leyenda no morirá!
L.V.