Prefiero un meteorito.
Pero para gustos, hay colores.
Así, el autor del bombardeo, se siente aliviado de que hizo algo provechoso, por la ciudad.
Como la ciudad estaba muy triste, había que darle un puntapié en la espinilla.
Y así, la vida se renueva.
Aunque claro, el precio a pagar es considerable: Tal vez 345.000 cadáveres.
¿ Qué importa, al fin y al cabo ?
Si puedes crear muchos seres humanos, al atardecer, los repones.
Y ya, como los dioses menores o Elohim, pensarás que los caracoles estaban deliciosos.
Caracoles que pululan por el planeta, y que no saben hasta qué punto son disfrutados.
Porque desde su punto de vista, la intención es disfrutar, ellos.