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Hombre buscando un hogar

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HOMBRE BUSCANDO UN HOGAR

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Ilust.: Max Ernst.- "Una semana de bondad".


¿Porqué, como la lluvia, la soledad empapa todos mis trajes?

¿Porqué en mi cabeza resuenan los ecos de otras cabezas?

¿Porqué el amor para mí es una sustancia vítrea y pegajosa al mismo tiempo?

Cuanta incertidumbre para encontrar mi morada...

Deambulo entre la niebla como en una mortaja amiga que me ofrece compañía

Caen los rótulos de neón negandome la calidez de un refugio

Y además me abandonó mi sombra.


Mis numerosas manos se agitan sin pañuelo

y yo busco entre las rejas florecidas los brillos de una libélula que no llega

Pasan caballos azules llevando estatuas doradas

mientras mi cabeza atolondrada sigue buscando el camino hacia un hogar


Estoy buscando mi hogar y un decreto inapelable

que me exima de los crímenes que tengo que cometer

Se que en los bajos de la casa donde vivo existen jaulas de fieras

leones de cartón piedra, leopardos de duro acero

a los que sólo yo puedo devolver la vida.

Y después uncirlos a los carros del destino o las fugaces estrellas

Yo me retiraré entonces y dejaré mi lugar a los dioses.


Me retiraré a aquel mundo del desierto espejeante

como un mar de poliédricas esmeraldas.

Allí dejé mi inocencia y fue devorada por chacales

las arenas creaban figuras como fantasmas

con ellas jugaba yo y me sentía acompañado

Y ahora sin inocencia y con las arenas en franca retirada

nunca podré encontrar mi morada.


Oh los caracoles, oh sus infinitas espirales

que tratan de alcanzar el cielo o, al menos, la eternidad

¿Porqué amada mía me lloras con tus lágrimas de incienso?

Ya no soy tu dios al que debas agasajar

Sólo soy un hombre sin alma que busca un cobijo sin relojes

un viajante de comercio que te ofrece el vacío sin recompensas.


Llega bramando el río sin fronteras

arrastra los cadáveres de otros cuerpos como el mío

y los puentes los aplauden a su paso

Suicidas de sangre aún tibia me ofrecen su compañía

Junto a ellos encontraré mi hogar.

 
HOMBRE BUSCANDO UN HOGAR

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Ilust.: Max Ernst.- "Una semana de bondad".


¿Porqué, como la lluvia, la soledad empapa todos mis trajes?

¿Porqué en mi cabeza resuenan los ecos de otras cabezas?

¿Porqué el amor para mí es una sustancia vítrea y pegajosa al mismo tiempo?

Cuanta incertidumbre para encontrar mi morada...

Deambulo entre la niebla como en una mortaja amiga que me ofrece compañía

Caen los rótulos de neón negandome la calidez de un refugio

Y además me abandonó mi sombra.


Mis numerosas manos se agitan sin pañuelo

y yo busco entre las rejas florecidas los brillos de una libélula que no llega

Pasan caballos azules llevando estatuas doradas

mientras mi cabeza atolondrada sigue buscando el camino hacia un hogar


Estoy buscando mi hogar y un decreto inapelable

que me exima de los crímenes que tengo que cometer

Se que en los bajos de la casa donde vivo existen jaulas de fieras

leones de cartón piedra, leopardos de duro acero

a los que sólo yo puedo devolver la vida.

Y después uncirlos a los carros del destino o las fugaces estrellas

Yo me retiraré entonces y dejaré mi lugar a los dioses.


Me retiraré a aquel mundo del desierto espejeante

como un mar de poliédricas esmeraldas.

Allí dejé mi inocencia y fue devorada por chacales

las arenas creaban figuras como fantasmas

con ellas jugaba yo y me sentía acompañado

Y ahora sin inocencia y con las arenas en franca retirada

nunca podré encontrar mi morada.


Oh los caracoles, oh sus infinitas espirales

que tratan de alcanzar el cielo o, al menos, la eternidad

¿Porqué amada mía me lloras con tus lágrimas de incienso?

Ya no soy tu dios al que debas agasajar

Sólo soy un hombre sin alma que busca un cobijo sin relojes

un viajante de comercio que te ofrece el vacío sin recompensas.


Llega bramando el río sin fronteras

arrastra los cadáveres de otros cuerpos como el mío

y los puentes los aplauden a su paso

Suicidas de sangre aún tibia me ofrecen su compañía

Junto a ellos encontraré mi hogar.

Que hermoso y pulido trabajo, querido amigo Miguel, siempre es una maravilla acercarse a tus versos... y uno se siente de verás, en la piel de ese hombre que no encuentra su hogar... toda mi admiración a tu arte. Un abrazo.
 
Mis numerosas manos se agitan sin pañuelo

y yo busco entre las rejas florecidas los brillos de una libélula que no llega

Miguel, sus versos al menos estos han encontrado un hogar en mis ojos, MAGISTRAL, MAGISTRAL, pero es ud. caballero, poeta, y maestro de este arte, concedame por favor estos halagos que salen de mi profunda admiración de su arte, porque eso es lo que hace cuando escribe así

Mis respetos en un abrazo de colores,
 
Mi querida Guadalupe: cuando leo su estremecido comentario he de pensar que es a otro, a un verdadero poeta, al que va dirigido. Pero naturalmente acepto y con qué orgullo, sus delicadas palabras. Sus encomios pasan a un lugar de honor al cuadro de mis premios. Espero seguir contando con su benevolencia para mis próximas obras. Un abrazo desde este Mediterráneo, aprendiz de mar,
miguel
 
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Ilust.: Max Ernst.- "Una semana de bondad".


¿Porqué, como la lluvia, la soledad empapa todos mis trajes?

¿Porqué en mi cabeza resuenan los ecos de otras cabezas?

¿Porqué el amor para mí es una sustancia vítrea y pegajosa al mismo tiempo?

Cuanta incertidumbre para encontrar mi morada...

Deambulo entre la niebla como en una mortaja amiga que me ofrece compañía

Caen los rótulos de neón negandome la calidez de un refugio

Y además me abandonó mi sombra.


Mis numerosas manos se agitan sin pañuelo

y yo busco entre las rejas florecidas los brillos de una libélula que no llega

Pasan caballos azules llevando estatuas doradas

mientras mi cabeza atolondrada sigue buscando el camino hacia un hogar


Estoy buscando mi hogar y un decreto inapelable

que me exima de los crímenes que tengo que cometer

Se que en los bajos de la casa donde vivo existen jaulas de fieras

leones de cartón piedra, leopardos de duro acero

a los que sólo yo puedo devolver la vida.

Y después uncirlos a los carros del destino o las fugaces estrellas

Yo me retiraré entonces y dejaré mi lugar a los dioses.


Me retiraré a aquel mundo del desierto espejeante

como un mar de poliédricas esmeraldas.

Allí dejé mi inocencia y fue devorada por chacales

las arenas creaban figuras como fantasmas

con ellas jugaba yo y me sentía acompañado

Y ahora sin inocencia y con las arenas en franca retirada

nunca podré encontrar mi morada.


Oh los caracoles, oh sus infinitas espirales

que tratan de alcanzar el cielo o, al menos, la eternidad

¿Porqué amada mía me lloras con tus lágrimas de incienso?

Ya no soy tu dios al que debas agasajar

Sólo soy un hombre sin alma que busca un cobijo sin relojes

un viajante de comercio que te ofrece el vacío sin recompensas.


Llega bramando el río sin fronteras

arrastra los cadáveres de otros cuerpos como el mío

y los puentes los aplauden a su paso

Suicidas de sangre aún tibia me ofrecen su compañía

Junto a ellos encontraré mi hogar.
Una formalidad instintiva cuando en las cadencias del personaje se
esconde esa desprendida necesidad de llegar a un espacio donde
el desbordamiento vital se serene. una bella obra de tallados
espacios y refugios de esos sentimientos abiertos en el fondo
de la interpretacion de ese hombre. saludos siempre atentos
de luzyabsenta
 
Muchas gracias, querido Carlos. Por tu continuada labor de revisitar mis viejos poemas; para ellos y para mí son oportunidades de reviviscencia, una nueva toma de contacto con ese mundo lector del que somos, mis poemas y yo, tan ávidos. Un fuerte abrazo,
miguel
 

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