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Con la solemnidad de un triángulo escaleno
de vértices disueltos
por la mohína luz de la distancia
reúne mariposas blancas
el hombre que pasea bajo el paraguas.
Niega a las olas su lenguaje de rumores
o sobresaltados espasmos cuando estallan
negándose a si mismo su costado lastimero
allí donde anidan sus ausencias
y los últimos pasos de su danza.
Conjunción de círculos e infiernos
lugar donde la línea de rectángulos se hace abrupta y dolorida
Dante transfigurado en un Virgilio hecho de prosas
recoge el hombre del húmedo pavimento
algunos versos de amor, como último alimento o equipaje.
Desde su diedro central, más luminoso
se dispone a partir sin disminuirse
lejanas singladuras y oscuras arribadas
madrugadas de ron y de esperanzas
espera que le acojan el hombre del paraguas.
Tanto es el dolor que bajo su tela cabe
esparcida y reprimida por aceros asesinos
que rechaza el agua redentora
como multicolor muralla de ojos pétreos.
Con ligera danza de adolescente ingrávido
ha de seguir adelante el hombre
que con un simple paraguas
se defiende del destino.
Atravesando las hiedras y sus lamentos
buscan sus ojos de ónice las cegueras protectoras
diluído en fractales y palabras incoherentes
el hombre del paraguas se convoca ante si mismo
y comienza a deconstruirse
sus fragmentos luminosos serán nácar en nuevas playas.
Ilust.: “Hombre corriendo bajo un paraguas”. Axel Rodríguez Martínez (De Artelista)
Poeta que considera el portal su segunda casa.
Con la solemnidad de un triángulo escaleno
de vértices disueltos
por la mohína luz de la distancia
reúne mariposas blancas
el hombre que pasea bajo el paraguas.
Niega a las olas su lenguaje de rumores
o sobresaltados espasmos cuando estallan
negándose a si mismo su costado lastimero
allí donde anidan sus ausencias
y los últimos pasos de su danza.
Conjunción de círculos e infiernos
lugar donde la línea de rectángulos se hace abrupta y dolorida
Dante transfigurado en un Virgilio hecho de prosas
recoge el hombre del húmedo pavimento
algunos versos de amor, como último alimento o equipaje.
Desde su diedro central, más luminoso
se dispone a partir sin disminuirse
lejanas singladuras y oscuras arribadas
madrugadas de ron y de esperanzas
espera que le acojan el hombre del paraguas.
Tanto es el dolor que bajo su tela cabe
esparcida y reprimida por aceros asesinos
que rechaza el agua redentora
como multicolor muralla de ojos pétreos.
Con ligera danza de adolescente ingrávido
ha de seguir adelante el hombre
que con un simple paraguas
se defiende del destino.
Atravesando las hiedras y sus lamentos
buscan sus ojos de ónice las cegueras protectoras
diluído en fractales y palabras incoherentes
el hombre del paraguas se convoca ante si mismo
y comienza a deconstruirse
sus fragmentos luminosos serán nácar en nuevas playas.
Ilust.: “Hombre corriendo bajo un paraguas”. Axel Rodríguez Martínez (De Artelista)
Un poema atemporal, profundamente surrealista, no sé hasta donde. He leído la Divina comedia, el circulo de los infiernos, y he visto las pinturas. Se quedan impregnadas en mi alma los versos de Virgilio.
El hombre del Paraguas una gran metáfora para definir lo que somos
protegiéndonos en la poesía. Seres vulnerables, inestables y ungidos de sensibilidades.
Me ha encantado leer la buena poesía, donde reina cultura por eso te dejo este mi regalo porque sé que te gusta la música. No creo que el Dante haya disfrutado de esto.
Con mis respeto y cariño Miguel
Última edición: 26 de Noviembre de 2018
Poeta veterano en el portal
Con la solemnidad de un triángulo escaleno
de vértices disueltos
por la mohína luz de la distancia
reúne mariposas blancas
el hombre que pasea bajo el paraguas.
Niega a las olas su lenguaje de rumores
o sobresaltados espasmos cuando estallan
negándose a si mismo su costado lastimero
allí donde anidan sus ausencias
y los últimos pasos de su danza.
Conjunción de círculos e infiernos
lugar donde la línea de rectángulos se hace abrupta y dolorida
Dante transfigurado en un Virgilio hecho de prosas
recoge el hombre del húmedo pavimento
algunos versos de amor, como último alimento o equipaje.
Desde su diedro central, más luminoso
se dispone a partir sin disminuirse
lejanas singladuras y oscuras arribadas
madrugadas de ron y de esperanzas
espera que le acojan el hombre del paraguas.
Tanto es el dolor que bajo su tela cabe
esparcida y reprimida por aceros asesinos
que rechaza el agua redentora
como multicolor muralla de ojos pétreos.
Con ligera danza de adolescente ingrávido
ha de seguir adelante el hombre
que con un simple paraguas
se defiende del destino.
Atravesando las hiedras y sus lamentos
buscan sus ojos de ónice las cegueras protectoras
diluído en fractales y palabras incoherentes
el hombre del paraguas se convoca ante si mismo
y comienza a deconstruirse
sus fragmentos luminosos serán nácar en nuevas playas.
Ilust.: “Hombre corriendo bajo un paraguas”. Axel Rodríguez Martínez (De Artelista)
Esplendido y substancioso poema, querido amigo Miguel, siempre una maravilla asomar a tu poesía, enhorabuena. Un abrazo, feliz semana.
Con la solemnidad de un triángulo escaleno
de vértices disueltos
por la mohína luz de la distancia
reúne mariposas blancas
el hombre que pasea bajo el paraguas.
Niega a las olas su lenguaje de rumores
o sobresaltados espasmos cuando estallan
negándose a si mismo su costado lastimero
allí donde anidan sus ausencias
y los últimos pasos de su danza.
Conjunción de círculos e infiernos
lugar donde la línea de rectángulos se hace abrupta y dolorida
Dante transfigurado en un Virgilio hecho de prosas
recoge el hombre del húmedo pavimento
algunos versos de amor, como último alimento o equipaje.
Desde su diedro central, más luminoso
se dispone a partir sin disminuirse
lejanas singladuras y oscuras arribadas
madrugadas de ron y de esperanzas
espera que le acojan el hombre del paraguas.
Tanto es el dolor que bajo su tela cabe
esparcida y reprimida por aceros asesinos
que rechaza el agua redentora
como multicolor muralla de ojos pétreos.
Con ligera danza de adolescente ingrávido
ha de seguir adelante el hombre
que con un simple paraguas
se defiende del destino.
Atravesando las hiedras y sus lamentos
buscan sus ojos de ónice las cegueras protectoras
diluído en fractales y palabras incoherentes
el hombre del paraguas se convoca ante si mismo
y comienza a deconstruirse
sus fragmentos luminosos serán nácar en nuevas playas.
Ilust.: “Hombre corriendo bajo un paraguas”. Axel Rodríguez Martínez (De Artelista)
Fascinante poema, metàforas en fusiòn con los sueños. Saludos, DESIRE
Poeta que no puede vivir sin el portal
Bella y sensible escena descubren tus vibrantes imágenes querido amigo...
Un gusto leerte siempre...te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
Moder Surrealistas, Microprosas.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderadores
Con la solemnidad de un triángulo escaleno
de vértices disueltos
por la mohína luz de la distancia
reúne mariposas blancas
el hombre que pasea bajo el paraguas.
Niega a las olas su lenguaje de rumores
o sobresaltados espasmos cuando estallan
negándose a si mismo su costado lastimero
allí donde anidan sus ausencias
y los últimos pasos de su danza.
Conjunción de círculos e infiernos
lugar donde la línea de rectángulos se hace abrupta y dolorida
Dante transfigurado en un Virgilio hecho de prosas
recoge el hombre del húmedo pavimento
algunos versos de amor, como último alimento o equipaje.
Desde su diedro central, más luminoso
se dispone a partir sin disminuirse
lejanas singladuras y oscuras arribadas
madrugadas de ron y de esperanzas
espera que le acojan el hombre del paraguas.
Tanto es el dolor que bajo su tela cabe
esparcida y reprimida por aceros asesinos
que rechaza el agua redentora
como multicolor muralla de ojos pétreos.
Con ligera danza de adolescente ingrávido
ha de seguir adelante el hombre
que con un simple paraguas
se defiende del destino.
Atravesando las hiedras y sus lamentos
buscan sus ojos de ónice las cegueras protectoras
diluído en fractales y palabras incoherentes
el hombre del paraguas se convoca ante si mismo
y comienza a deconstruirse
sus fragmentos luminosos serán nácar en nuevas playas.
Ilust.: “Hombre corriendo bajo un paraguas”. Axel Rodríguez Martínez (De Artelista)
En esa posible huida se duliyen esos fragmentos de las razones que se han querido vivir.
la proteccion del paraguas una iluminacion que deja el sueño suelto entre el susurro
de la decepcion. excelente como siempre. saludos afectuosos de luzyabsenta
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