Maria Eugenia Torres Aedo
Poeta recién llegado
Cansada de vivir
pidiendo a Dios morir
mi cuerpo casi hinerte
de tantas penas del vivir.
Luego pasada la tormenta
una mañana al despertar.
tù delantal blanco, se asomo
silencioso tù y quejumbrosa yo.
Tu mirastes mi cuerpo.
queriendo mitigar,
de alguna forma los dolores
del alma y toda mi humanidad.
Senti tus manos tibias
dispuestas a curar,
eras un hermoso hombre
saber de ti querìa mas.
Paso el tormento
volvi a mi vida de atras,
pero tu podastes mis añejos años
y vivir querìa ya.
Estabamos en complicidad
los minutos fueròn segundos
a su lado volvì a nacer
pero la maldita ètica era realidad.
Asì llegamos a todo
mì cuerpo ya no sufrìa
solo querìa tenerlo junto a mì
parar llenar mì vida.
Pero se fueron los momentos
ya no se de tì
para tu vida soy el pasado
para mì el sentir.
Quizas pasaron por tus manos
muchas pacientes mas,
pero crèo que ninguna
como la que te busca
y vive queriendo olvidar.
Gracias querido hombre de blanco,
no se si te acordaras,
de esa mujer que ayudastes.
a renacer y a brillar.
pidiendo a Dios morir
mi cuerpo casi hinerte
de tantas penas del vivir.
Luego pasada la tormenta
una mañana al despertar.
tù delantal blanco, se asomo
silencioso tù y quejumbrosa yo.
Tu mirastes mi cuerpo.
queriendo mitigar,
de alguna forma los dolores
del alma y toda mi humanidad.
Senti tus manos tibias
dispuestas a curar,
eras un hermoso hombre
saber de ti querìa mas.
Paso el tormento
volvi a mi vida de atras,
pero tu podastes mis añejos años
y vivir querìa ya.
Estabamos en complicidad
los minutos fueròn segundos
a su lado volvì a nacer
pero la maldita ètica era realidad.
Asì llegamos a todo
mì cuerpo ya no sufrìa
solo querìa tenerlo junto a mì
parar llenar mì vida.
Pero se fueron los momentos
ya no se de tì
para tu vida soy el pasado
para mì el sentir.
Quizas pasaron por tus manos
muchas pacientes mas,
pero crèo que ninguna
como la que te busca
y vive queriendo olvidar.
Gracias querido hombre de blanco,
no se si te acordaras,
de esa mujer que ayudastes.
a renacer y a brillar.
Para el hombre de blanco que no recordara ya mi nombre
gracias.