SidVicius
Bohemio hecho de recuerdos
Sombra junto al fuego,
caballero de eternos años;
con caminar lento forjaste mi camino
Caballero,
de cabellos que perdieron el color en días ya pasados.
Sombra de experiencia y respeto,
junto a ti cada tarde al pie de un árbol centenario
-testigo de tus juegos primitivos, en tu fatigada niñez-,
junto a ese árbol de vastos recuerdos,
hoy hablamos de tu ayer.
Yo sé que estás dormido, soñando y escuchando.
Velaste mis sueños-cual elfo encantado-,
cuidaste mi rápido crecer,
y en cada error mío, un tropiezo
y tú, con una palabra de aliento.
Hombre de mi años que esculpiste mi pasado.
Me confiaste tus lágrimas,
insípidas por el tiempo
-muchas veces acompañé tu llanto en silencio,
muchas veces también lloré-.
Caballero de días que se fueron,
llevando consigo tus relatos, mis preguntas, nuestros años.
Días, meses, años, que agotaron tu corazón
que lo llenaron de tristezas y dolor.
Días, meses, años, que agotaron tu mente
inundándolo de lagunas, obstruyendo tu memoria..
No quise compartir tus pensamientos,
desterré de mi mente la ley de la vida
no quise pensar, en que tendría que llegar tu muerte.
Mas una mañana un toque de queda,
entre un cielo de bríos, se cumplió uno de tus últimos deseos
burlarte de la muerte, apresurando su reloj y tu tiempo.
Y así solamente el cielo azul recogiera tus restos
Estás dormido, soñando y escuchando.
Una mañana, hace un año,
nuestro ultimo relato
un adiós incompleto, al estar lejanos,
perdón por no haberme despedido, perdón por no estar a tu lado.
Un año y no olvido,
no creo, no quiero creer.
Un adiós inconcluso.
Yo un protagonista mudo por el llanto.
Hombre de muchos años, de mis años, nuestros años.
¡Cuántos relatos!...
bajo el pie de un árbol centenario,
ahora solamente yo junto a las ramas secas por el tiempo.
Sombra junto al cielo
hoy protagonista de mis versos,
este es mi homenaje por los años de mutuo respeto.
Mi hasta pronto Caballero de fuego
ya nos vemos te lo prometo.
Vientos añejos
hoy convertidos en palabras de respeto.
caballero de eternos años;
con caminar lento forjaste mi camino
Caballero,
de cabellos que perdieron el color en días ya pasados.
Sombra de experiencia y respeto,
junto a ti cada tarde al pie de un árbol centenario
-testigo de tus juegos primitivos, en tu fatigada niñez-,
junto a ese árbol de vastos recuerdos,
hoy hablamos de tu ayer.
Yo sé que estás dormido, soñando y escuchando.
Velaste mis sueños-cual elfo encantado-,
cuidaste mi rápido crecer,
y en cada error mío, un tropiezo
y tú, con una palabra de aliento.
Hombre de mi años que esculpiste mi pasado.
Me confiaste tus lágrimas,
insípidas por el tiempo
-muchas veces acompañé tu llanto en silencio,
muchas veces también lloré-.
Caballero de días que se fueron,
llevando consigo tus relatos, mis preguntas, nuestros años.
Días, meses, años, que agotaron tu corazón
que lo llenaron de tristezas y dolor.
Días, meses, años, que agotaron tu mente
inundándolo de lagunas, obstruyendo tu memoria..
No quise compartir tus pensamientos,
desterré de mi mente la ley de la vida
no quise pensar, en que tendría que llegar tu muerte.
Mas una mañana un toque de queda,
entre un cielo de bríos, se cumplió uno de tus últimos deseos
burlarte de la muerte, apresurando su reloj y tu tiempo.
Y así solamente el cielo azul recogiera tus restos
Estás dormido, soñando y escuchando.
Una mañana, hace un año,
nuestro ultimo relato
un adiós incompleto, al estar lejanos,
perdón por no haberme despedido, perdón por no estar a tu lado.
Un año y no olvido,
no creo, no quiero creer.
Un adiós inconcluso.
Yo un protagonista mudo por el llanto.
Hombre de muchos años, de mis años, nuestros años.
¡Cuántos relatos!...
bajo el pie de un árbol centenario,
ahora solamente yo junto a las ramas secas por el tiempo.
Sombra junto al cielo
hoy protagonista de mis versos,
este es mi homenaje por los años de mutuo respeto.
Mi hasta pronto Caballero de fuego
ya nos vemos te lo prometo.
Vientos añejos
hoy convertidos en palabras de respeto.
A mi abuelo, velador de sueños,
contador de relatos, Hombre de recuerdos...
contador de relatos, Hombre de recuerdos...