Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Durmió la imaginación en el cajón de tu maquillaje,
el deseo en el lado de tu cama,
la sensatez se desnudó contigo y se fue de viaje
al puerto donde mi costa conoció a tus ganas.
Se despertó el océano que creó mis perversiones,
tus cerros provocaron juegos artificiales en mí,
tus caricias mudaron de piel con mis emociones
y anclado quedé al "Oh Dios mío" que recibí.
Bajamos nubes para que cubrieran tus pezones,
la bendita lluvia empapó todo tu cuerpo,
recorrerte con mi lengua nubló mis razones
y un beso sudando fue el aderezo perfecto.
Hombre versus mujer, dos turistas del amor,
una noche con desayuno en la cama incluido,
ahora que siento tu piel, tengo temblor,
ayúdame que quiero quedar bien contigo.
El tsunami de tu boca inundó mi capital,
grité mi independencia aferrado a tu espalda,
cambiamos de vía pero nunca de ciudad,
estoy con tu voz a todo o nada.
Y no existieron las sequías,
cada día amaneció con un nuevo temporal
de lluvias de besos tibios y caricias
que hicieron del colchón una sucursal.
Se sacudieron las hormonas, hicieron un festival,
promovieron un concierto al aire libre
con tus piernas cruzadas asemejando catedral
y mis espíritus devorando tus partes comestibles.
el deseo en el lado de tu cama,
la sensatez se desnudó contigo y se fue de viaje
al puerto donde mi costa conoció a tus ganas.
Se despertó el océano que creó mis perversiones,
tus cerros provocaron juegos artificiales en mí,
tus caricias mudaron de piel con mis emociones
y anclado quedé al "Oh Dios mío" que recibí.
Bajamos nubes para que cubrieran tus pezones,
la bendita lluvia empapó todo tu cuerpo,
recorrerte con mi lengua nubló mis razones
y un beso sudando fue el aderezo perfecto.
Hombre versus mujer, dos turistas del amor,
una noche con desayuno en la cama incluido,
ahora que siento tu piel, tengo temblor,
ayúdame que quiero quedar bien contigo.
El tsunami de tu boca inundó mi capital,
grité mi independencia aferrado a tu espalda,
cambiamos de vía pero nunca de ciudad,
estoy con tu voz a todo o nada.
Y no existieron las sequías,
cada día amaneció con un nuevo temporal
de lluvias de besos tibios y caricias
que hicieron del colchón una sucursal.
Se sacudieron las hormonas, hicieron un festival,
promovieron un concierto al aire libre
con tus piernas cruzadas asemejando catedral
y mis espíritus devorando tus partes comestibles.