Ven y dile a mis ojos que ya no te verán,
A mis labios que ya no te besarán
Porque mi cuerpo no comprende
Que el amor no es deber,
Solo anhela que sacies mi cuerpo y lo llenes de placer.
Ven y dile a mi vientre que no habrá porvenir
Porque mis pensamientos y tus sentimientos matan nuestro querer.
Pero al mirarnos se desata una guerra en nuestro interior
Y son tuyos mis pechos suaves y firmes,
Mi sangre cálida y ardiente, mi boca y manos traviesas.
Y en tus labios, entre tus manos
Mi cintura vive y muere
y Nuevamente somos hombre y mujer.
A mis labios que ya no te besarán
Porque mi cuerpo no comprende
Que el amor no es deber,
Solo anhela que sacies mi cuerpo y lo llenes de placer.
Ven y dile a mi vientre que no habrá porvenir
Porque mis pensamientos y tus sentimientos matan nuestro querer.
Pero al mirarnos se desata una guerra en nuestro interior
Y son tuyos mis pechos suaves y firmes,
Mi sangre cálida y ardiente, mi boca y manos traviesas.
Y en tus labios, entre tus manos
Mi cintura vive y muere
y Nuevamente somos hombre y mujer.