A veces
este pobre cuerpo,
este cuerpo que nació para sentir
y ser sentido,
se vuelve piedra, sólo piedra.
A veces
este niño siempre
deja de ser niño, deja de ser siempre,
y crece, crece desaforadamente,
y se le escurren los sueños,
y se le cierran las alas,
y se hace hombre, vencido hombre,
y los pies se le clavan en el suelo.
A veces
tarda tanto en despertar
que su esclavo, su dueño,
se echa también a dormir;
y ya no se sabe si es máquina o muerto,
si es tierra o ceniza,
si es pena o es gloria,
pero se lo ve hombre, crecido hombre,
vencido hombre.
este pobre cuerpo,
este cuerpo que nació para sentir
y ser sentido,
se vuelve piedra, sólo piedra.
A veces
este niño siempre
deja de ser niño, deja de ser siempre,
y crece, crece desaforadamente,
y se le escurren los sueños,
y se le cierran las alas,
y se hace hombre, vencido hombre,
y los pies se le clavan en el suelo.
A veces
tarda tanto en despertar
que su esclavo, su dueño,
se echa también a dormir;
y ya no se sabe si es máquina o muerto,
si es tierra o ceniza,
si es pena o es gloria,
pero se lo ve hombre, crecido hombre,
vencido hombre.