Homenaje a Miguel Hernández
(soneto)
por un cielo de cal y otro de arena:
en ellos, la razón de mi condena
con el indulto de los asesinos.
Se alejan de mi vida los caminos,
gélida divergencia de una pena,
desmembración sin fin, cruda cadena,
errabundos con pasos peregrinos.
¿Dónde, tal confusión yo corneado,
guarecerme podré si tú me esquivas,
único burladero de mis males,
cuando al olor de un pecho enamorado
astadas se congreguen y nocivas
las dictaduras de los anormales?
Nota. Hace muy pocos días, el pasado 28 de Marzo, se cumplieron los setenta y cinco años de la muerte de Miguel Hernández en la prisión de Alicante. Me gustaría que él acepte este humilde soneto en su recuerdo, y que sirva como el homenaje personal por mí debido a quien ha sido para mí poeta compañero y maestro de poesía desde mis primeras lecturas juveniles.
(soneto)
Ya puedes, amorosa fiera hambrienta,
pastar mi corazón, trágica grama,
si te gusta lo amargo de su asunto
(Miguel Hernández, El rayo que no cesa)
La luna está escribiendo pergaminospastar mi corazón, trágica grama,
si te gusta lo amargo de su asunto
(Miguel Hernández, El rayo que no cesa)
por un cielo de cal y otro de arena:
en ellos, la razón de mi condena
con el indulto de los asesinos.
Se alejan de mi vida los caminos,
gélida divergencia de una pena,
desmembración sin fin, cruda cadena,
errabundos con pasos peregrinos.
¿Dónde, tal confusión yo corneado,
guarecerme podré si tú me esquivas,
único burladero de mis males,
cuando al olor de un pecho enamorado
astadas se congreguen y nocivas
las dictaduras de los anormales?
Nota. Hace muy pocos días, el pasado 28 de Marzo, se cumplieron los setenta y cinco años de la muerte de Miguel Hernández en la prisión de Alicante. Me gustaría que él acepte este humilde soneto en su recuerdo, y que sirva como el homenaje personal por mí debido a quien ha sido para mí poeta compañero y maestro de poesía desde mis primeras lecturas juveniles.