fénix
Poeta fiel al portal
Inspirado en el maestro neruda... "20 poemas de amor y una canción desesperada"... parafraseando al maestro...
Homenaje al poema 20, el poema de amor por antonomasia...
La luna esta nublada, y el cielo,
ausente, observa en silencio.
El valor de esta noche se mece y está repleto,
sempiterna manada de caricias y sentimientos.
Debo escribir con resaca de sus labios,
cuando nunca la he tenido, siempre la he perdido.
Bajo la misma luna fue parte de mis abrazos.
La amé con locura bajo la cúpula celeste.
Ella también me amó, a veces yo la sentía.
Cómo evitar no latir con la sangre de sus miradas.
Mi lamento más que un calvario, es un derroche.
Recuerdos que ya no albergo. Pensar que la he perdido.
Escuchar la vacía noche, más vacía sin su estrella.
Todo esto golpea al alma como al campo mi lluvia.
Que gran dolor al quedarse mi corazón pequeño.
La luna es mi aliada y ella, parece que ha partido.
¿Y para qué decir más?. Se escuchan sus silencios.
Mi corazón busca entre las sombras sus ojos finos.
Como para rozar su alma mi versos son búsqueda.
Mi alma la busca, y ella no está conmigo.
La eterna luna anida en nuestros recuerdos.
Tal vez somos, pero nunca lo que fuimos.
Ya no la recuerdo, pero cuanto me ha dolido.
Susurraba a la mañana para acariciar sus tímpanos.
Mis manos sangran si no te escribo.
Breve es el amor, y eterno su castigo.
Porque la luna fue testigo de nuestros abrazos,
Rebusco entre las sombras sus ojos fríos.
La miel me robó, el canto de un niño.
No me resigno a perder lo que no ha sido mío.
Sé que mis primaveras ya no afloran,
los capullos brotarán huérfanos de aromas.
Porque en el atardecer de mis tiempos,
se eleva su luna plagada de lamentos,
como mi condena, el sentir estos versos.
La luna esta cargada y el cielo,
presente, observa este infierno.
ausente, observa en silencio.
El valor de esta noche se mece y está repleto,
sempiterna manada de caricias y sentimientos.
Debo escribir con resaca de sus labios,
cuando nunca la he tenido, siempre la he perdido.
Bajo la misma luna fue parte de mis abrazos.
La amé con locura bajo la cúpula celeste.
Ella también me amó, a veces yo la sentía.
Cómo evitar no latir con la sangre de sus miradas.
Mi lamento más que un calvario, es un derroche.
Recuerdos que ya no albergo. Pensar que la he perdido.
Escuchar la vacía noche, más vacía sin su estrella.
Todo esto golpea al alma como al campo mi lluvia.
Que gran dolor al quedarse mi corazón pequeño.
La luna es mi aliada y ella, parece que ha partido.
¿Y para qué decir más?. Se escuchan sus silencios.
Mi corazón busca entre las sombras sus ojos finos.
Como para rozar su alma mi versos son búsqueda.
Mi alma la busca, y ella no está conmigo.
La eterna luna anida en nuestros recuerdos.
Tal vez somos, pero nunca lo que fuimos.
Ya no la recuerdo, pero cuanto me ha dolido.
Susurraba a la mañana para acariciar sus tímpanos.
Mis manos sangran si no te escribo.
Breve es el amor, y eterno su castigo.
Porque la luna fue testigo de nuestros abrazos,
Rebusco entre las sombras sus ojos fríos.
La miel me robó, el canto de un niño.
No me resigno a perder lo que no ha sido mío.
Sé que mis primaveras ya no afloran,
los capullos brotarán huérfanos de aromas.
Porque en el atardecer de mis tiempos,
se eleva su luna plagada de lamentos,
como mi condena, el sentir estos versos.
La luna esta cargada y el cielo,
presente, observa este infierno.
Homenaje al poema 20, el poema de amor por antonomasia...
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