dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Llegó la tormenta cuando nacía la vida
en Iberia pura; el hombre de mi tierra
cultivaba el bien y exigía poseer la pureza
para construir su casa de una claridad diáfana.
Eran felices los días entre armoniosos cantos
de libertad; por el luminoso firmamento
volaban las aves sobre el mar tempestuoso,
pero la traición se cernía con sus poderosas garras
y tras su paso no quedó piedra sobre piedra.
Y volvieron los niños a tirar de una yunta de bueyes.
Ni los poetas pudieron nada contra tanta muerte
cuando esos tenebrosos hombres cercenaron sus vidas.
Se compusieron floridos y grandilocuentes versos
para cantar aquella gesta sembradora de odio.
Aquellos que alabaron el derramamiento de sangre
se han convertido hoy en unos convencidos demócratas
que gritando exigen que olvidemos a los muertos
mientras el luminoso poeta que fue asesinado por ellos
es relegado al olvido y en el viento sepultado su nombre.
Eladio Parreño Elías
15-Marzo-2012