PcWolf
Poeta que considera el portal su segunda casa
Enterré en las arenas de su cuello mis toscos dedos
y al parecer de ella; germinaron ahogos, estertores
rompiendo su tráquea débil escuché al coro de los dioses
que excitados en suplicios; arrodillados en rezos
lanzaban a mis narices las más pestilentes flores;
es más; yo me abrí entre sus ojos que se tupían
y llegué a alcanzar su alma cuando esta escapaba;
tomé de su mano; nos fugamos a los jardines mustios
y plantamos un rosal, del color que le gustaba
del color del mar que jamás iremos a navegar
Multitudes, sirenas y pasos que acercan
tomo la última costilla que me queda
me la inserto en mi pulmón derecho
nada ocurre; más yo pierdo por un segundo el aliento,
te beso y con las pestañas de tus ojos entreabiertos
me abro las venas que riegan en las muñecas
en ellas; que al igual que tú y yo no jugarán jamás
de repente aquelarre
y al parecer de ella; germinaron ahogos, estertores
rompiendo su tráquea débil escuché al coro de los dioses
que excitados en suplicios; arrodillados en rezos
lanzaban a mis narices las más pestilentes flores;
es más; yo me abrí entre sus ojos que se tupían
y llegué a alcanzar su alma cuando esta escapaba;
tomé de su mano; nos fugamos a los jardines mustios
y plantamos un rosal, del color que le gustaba
del color del mar que jamás iremos a navegar
Multitudes, sirenas y pasos que acercan
tomo la última costilla que me queda
me la inserto en mi pulmón derecho
nada ocurre; más yo pierdo por un segundo el aliento,
te beso y con las pestañas de tus ojos entreabiertos
me abro las venas que riegan en las muñecas
en ellas; que al igual que tú y yo no jugarán jamás
de repente aquelarre
PcWolf.