jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuánta de la sangre que circula por mis venas
me la habrá heredado un cavernícola
un depredador de colmillos afilados
que cruzaba las selvas colgándose de lianas
que sobrevivía glaciaciones petrificándose
dentro de algún bloque de ámbar
un degenerado de sexualidad exacerbada
que veía en las mujeres simples recipientes eyaculatorios
pedazos de carne donde aplacar una erección
que veía en las gorilas mujeres
en las chimpancés mujeres
en las orangutanes mujeres un tanto toscas es verdad
pero al fin dotadas de aquel oculto encanto
como las hijas de su compadre cromañón
tan peludas y bizcas y gruñonas
-pero tan sumisas después de una tanda de buenos garrotazos-
que intercambiaba por filetes de mamut y pterodáctilo
para luego llevarlas a su caverna-harén
donde su madre las cuidaría de otros como él
mientras él andaba a la caza de rinocerontes
mastodontes o triceratopos o puercoespines
para la cena de navidad;
cuánta de esa urgencia la traigo yo
disimulada bajo mi rasurada perfecta
mis gafas de intelectual universitario
mi mechoncito de pelo metrosexual
bermudas de verano y dockers de putito afeminado
cuánta neandertalidad pugna por salirme
cuando invito a una chica al cine
y la oscuridad activa mis genes prehistóricos
y el olor de su entrepierna me golpea el hipotálamo
qué ganas me entran de arrancarle la falda
y bajarle las bragas de un zarpazo
y tirarla al piso o doblarla sobre el respaldo del asiento
y penetrarla en seco sin mayores preámbulos
aunque se le rompa el culo
y si se resiste estrellarle en la cabeza mi nuevo iphone
que me costó 5000 pesos y tiene 700 aplicaciones
y alarma que se activa en caso de probable tsunami
y detecta las ondas sísmicas 10 minutos antes de un terremoto
y la caída de meteoritos un día antes
y me canta happy-birthday-to-you en 15 idiomas el día de mi cumpleaños
y reproduce los bramidos del tiranosaurio rex
las noches que me siento triste y la nostalgia
de haber nacido tan tarde