llora mi amada soledad
Poeta recién llegado
Horas perdidas
He visto pasar las horas sentado
en las escaleras, en medio de
la soledad y mis pensamientos
vagos, me acordé de ti, me levanté
y caminé para sentarme frente
al teléfono, pensativo, llamaré
para saludarte, mejor para invitarte
a pasar el rato, no lo sé, pensaré
mientras te llamo.
¡Cuelga el teléfono! me dicta mi
conciencia, le obedezco, ¿Me acercaré
al telefono y marcaré sin importar
nada! ¡Diablos, tengo que dejar
de colgar!... Vuelvo a pensar frente
al teléfono, preguntando por qué
mi voz tiembla, no me había pasado
desde la última vez que platicamos.
Levanto el auricular y marco rápidamente
como si fuera un suicida, ¡ahí está el tono!
ahora mi corazón se agita, escucho su voz,
¡Vamos di algo, o por lo menos respira!
Ella insiste curiosa, si no dices nada
abandonará la llamada, siento como mi cuerpo
vibra, hasta que bajo la turbia soledad dije:
¡Hola!
Escucho una voz familiar, una voz que cada
maldito y eterno segundo extrañé,
con serenidad dije tu nombre, sin importar
respuesta, no respondió, sólo mencionó
mi nombre y después sin titubear colgó,
lo merecía, le hablé después de seis años
desde la última vez que platicamos,
no obtendré su compañía, me quedaré
sentado en las escaleras viendo las horas
pasar acompañado de mi bendita soledad.
Experiencia que me pareció bien escribir (aunque cómico y triste porque fue real)
:cry:
:?
He visto pasar las horas sentado
en las escaleras, en medio de
la soledad y mis pensamientos
vagos, me acordé de ti, me levanté
y caminé para sentarme frente
al teléfono, pensativo, llamaré
para saludarte, mejor para invitarte
a pasar el rato, no lo sé, pensaré
mientras te llamo.
¡Cuelga el teléfono! me dicta mi
conciencia, le obedezco, ¿Me acercaré
al telefono y marcaré sin importar
nada! ¡Diablos, tengo que dejar
de colgar!... Vuelvo a pensar frente
al teléfono, preguntando por qué
mi voz tiembla, no me había pasado
desde la última vez que platicamos.
Levanto el auricular y marco rápidamente
como si fuera un suicida, ¡ahí está el tono!
ahora mi corazón se agita, escucho su voz,
¡Vamos di algo, o por lo menos respira!
Ella insiste curiosa, si no dices nada
abandonará la llamada, siento como mi cuerpo
vibra, hasta que bajo la turbia soledad dije:
¡Hola!
Escucho una voz familiar, una voz que cada
maldito y eterno segundo extrañé,
con serenidad dije tu nombre, sin importar
respuesta, no respondió, sólo mencionó
mi nombre y después sin titubear colgó,
lo merecía, le hablé después de seis años
desde la última vez que platicamos,
no obtendré su compañía, me quedaré
sentado en las escaleras viendo las horas
pasar acompañado de mi bendita soledad.
Experiencia que me pareció bien escribir (aunque cómico y triste porque fue real)
:cry: