el alma va cubriéndose de tristezas
de angustias y anhelos distintos,
dentro nuestro va creciedo la enredadera...
de los silencios, como aquel poema antiguo
nunca acabado, nunca escrito
vamos sintiendonos... cada vez más densos
cada vez más íntimos
sintiendo el dolor cada vez más nuestro
¡cómo no sentirlo, cuando nos destroza sintiendo!
en las horas crepusculares
en los mármoles tibios de los recuerdos,
apenas quedan
nombradores y poetas,
tan sólo... una infinita melancolía..
y el recuerdo de brillantes ayeres,
todavía nuestros...
y la más profunda nostalgia,
de un pasado... fundido con los espacios anchos
de los suspiros de los que ya se fueron,
no es hora, nunca es hora,
aunque siempre llega...
la escondida,
con su abismo de terror
matándonos de tristeza.
de angustias y anhelos distintos,
dentro nuestro va creciedo la enredadera...
de los silencios, como aquel poema antiguo
nunca acabado, nunca escrito
vamos sintiendonos... cada vez más densos
cada vez más íntimos
sintiendo el dolor cada vez más nuestro
¡cómo no sentirlo, cuando nos destroza sintiendo!
en las horas crepusculares
en los mármoles tibios de los recuerdos,
apenas quedan
nombradores y poetas,
tan sólo... una infinita melancolía..
y el recuerdo de brillantes ayeres,
todavía nuestros...
y la más profunda nostalgia,
de un pasado... fundido con los espacios anchos
de los suspiros de los que ya se fueron,
no es hora, nunca es hora,
aunque siempre llega...
la escondida,
con su abismo de terror
matándonos de tristeza.