Maleno
Poeta recién llegado
Mi mirada
y mi carne
se esparcen
como sangre
sin coagular
a los pies
de mi columna dorsal
como espinas de pez
que refulgen afiladas
bajo mi cabeza desganada
y los dragones en mi espalda.
Aprieto un poco
solo
y mis manos son garras
sujetando su cabeza
pero no le importa
ya casi nada
a mi alma
que se vacia
en la boca blanda,
tan blanca
que resbala
como un suicida
que se arrepiente
en los tres segundos siguientes
a saltar.
Saltar
y jugar
a juegos que no debí
como buscar tu nombre
en lápidas de los cementerios
que visito como un anormal
y encontrar
mi propio nombre
entre los restos
de la basura
que nunca
recogí.