Nuevamente revolotean las voces amorosas,
con el café humeante,
con el Sol pintando nuevos amaneceres…
y por esos oleajes donde se reencuentran,
corazones alados y corazones navegantes…
y ese faro de los recuerdos, y ese tiempo transcurrido contigo;
ese tiempo que mastica dentro de mí,
que mastica dentro de mi corazón…
y la contundencia, de esa digestión de rock y olivos, de compañerismo y poesía...
las luces de nuestros barrios, que flotan por los anhelos;
las bodegas datileras de esos barcos literarios surcando los cielos,
y las cúpulas surrealistas, entre frondosidades y espesuras…
y esas calles que sonríen a las ilusiones,
y esos barrios de las chabolas, al calor de las raíces y los mantos…
y la eclosión del ave redentora,
y ese nuestro horizonte, verdadero y fiel.