kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
HORIZONTES
El niño no comprende el horizonte,
¡no concibe un final! Todo se estrena
de nuevo —¡a cada instante!— y en su almena
no hay cielo que su asombro no remonte.
El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el collado añil del monte.
El adulto no espera ya más bises
y en su horizonte duerme lo que ha sido
de ese joven que quiso ser Ulises.
...Y el latido del viejo es el zumbido
de un horizonte de horizontes grises
que se pierde en un punto del olvido.
Kalkbadan
En Madrid, a 29 de junio de 2019
El niño no comprende el horizonte,
¡no concibe un final! Todo se estrena
de nuevo —¡a cada instante!— y en su almena
no hay cielo que su asombro no remonte.
El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el collado añil del monte.
El adulto no espera ya más bises
y en su horizonte duerme lo que ha sido
de ese joven que quiso ser Ulises.
...Y el latido del viejo es el zumbido
de un horizonte de horizontes grises
que se pierde en un punto del olvido.
Kalkbadan
En Madrid, a 29 de junio de 2019