Ángelo Gamo
Poeta recién llegado
Por el espacio en celdas se cuela
el hedor necroso de los huéspedes;
parásitos lamiendo las paredes
buscando flores aún por quien recelan.
Vísceras ornamentan los pasillos,
rojo carmesí, por sus raíces vivas.
Son costumbres caníbales nativas
la desmesura inquilina de tus vivos.
Laten marchitos los corazones rotos
de los necrófagos sin pagar renta,
los portones se abren sin más afrenta
al viciado humor de sus réprobos.
El Hotel vivo más grande del mundo,
Rafflesia, oculto sin forma propia;
insanable destino de toda utopía
y el saludo a todo moribundo.
el hedor necroso de los huéspedes;
parásitos lamiendo las paredes
buscando flores aún por quien recelan.
Vísceras ornamentan los pasillos,
rojo carmesí, por sus raíces vivas.
Son costumbres caníbales nativas
la desmesura inquilina de tus vivos.
Laten marchitos los corazones rotos
de los necrófagos sin pagar renta,
los portones se abren sin más afrenta
al viciado humor de sus réprobos.
El Hotel vivo más grande del mundo,
Rafflesia, oculto sin forma propia;
insanable destino de toda utopía
y el saludo a todo moribundo.