Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Hoy, como nunca,
te amo con los huesos,
con las grietas de mis manos cansadas,
con el insomnio que se agarra a mis ojos
y con el hambre de abrazarte en silencio.
Hoy, como nunca,
el amor no cabe en las palabras.
Es una gota que se filtra en mi pecho,
una lengua de fuego en la garganta,
un nudo que se desata en llanto
y vuelve a atarme cuando te pienso.
Te amo de esta manera absurda,
como quien ama el sabor de lo perdido,
como quien espera, sin prisa,
el fin del mundo en un rincón.
Hoy, como nunca,
sé que no hay promesas ni mañanas,
que el amor es un instante que arde,
un eco que se apaga
y nos deja en penumbras,
mirándonos las almas,
como dos desconocidos
que ya se saben todo.
te amo con los huesos,
con las grietas de mis manos cansadas,
con el insomnio que se agarra a mis ojos
y con el hambre de abrazarte en silencio.
Hoy, como nunca,
el amor no cabe en las palabras.
Es una gota que se filtra en mi pecho,
una lengua de fuego en la garganta,
un nudo que se desata en llanto
y vuelve a atarme cuando te pienso.
Te amo de esta manera absurda,
como quien ama el sabor de lo perdido,
como quien espera, sin prisa,
el fin del mundo en un rincón.
Hoy, como nunca,
sé que no hay promesas ni mañanas,
que el amor es un instante que arde,
un eco que se apaga
y nos deja en penumbras,
mirándonos las almas,
como dos desconocidos
que ya se saben todo.