carl8s-lu4
Poeta asiduo al portal
Hoy como ya es de costumbre
el sueño me lo robó el despertador
me levante algo lúgubre,
preparado para el color
deambulando apresurado
sin esperar algo inesperado
deseando viniese el sábado
quitándome con prisa el tártaro,
llegó el momento de salir
pero ahí llegó la condena,
cuanta fue mi sorpresa
al ver horrorizado aquella mañana
en la que el sol había nacido muerto,
ya no daba luz, ni pájaros cantaban
ni veía los mismos ojos que soñaban,
ahora todo era oscuro, hostil
los sueños habían perecido
con el crepúsculo añil,
ya no brotaba el inmenso huerto
la luz no calaba los huesos
entonces comprendí todo
llegué a ver la avaricia,
la esperanza enterrada en el lodo
las manos que apuñalan con pericia
y vi en la luna la única compañera,
me podría ocultar de la mentira lisonjera
acogerme en su sombra imperecedera,
pero fue muy alto el precio
mi alma, mi sangre, mi tiempo me pidió
y de todos ganar el desprecio,
pero tengo que aceptarlo
si no quiero darme por enterrado
mi antigua lealtad me dejaría derrotado,
ahora ya me ha transformado
tornada mi alma en niebla
y mi corazón cubierto en tierra,
solo me alimento de dudas en el aire
estoy tan muerto como el sol
que yace esta amarga tarde.
el sueño me lo robó el despertador
me levante algo lúgubre,
preparado para el color
deambulando apresurado
sin esperar algo inesperado
deseando viniese el sábado
quitándome con prisa el tártaro,
llegó el momento de salir
pero ahí llegó la condena,
cuanta fue mi sorpresa
al ver horrorizado aquella mañana
en la que el sol había nacido muerto,
ya no daba luz, ni pájaros cantaban
ni veía los mismos ojos que soñaban,
ahora todo era oscuro, hostil
los sueños habían perecido
con el crepúsculo añil,
ya no brotaba el inmenso huerto
la luz no calaba los huesos
entonces comprendí todo
llegué a ver la avaricia,
la esperanza enterrada en el lodo
las manos que apuñalan con pericia
y vi en la luna la única compañera,
me podría ocultar de la mentira lisonjera
acogerme en su sombra imperecedera,
pero fue muy alto el precio
mi alma, mi sangre, mi tiempo me pidió
y de todos ganar el desprecio,
pero tengo que aceptarlo
si no quiero darme por enterrado
mi antigua lealtad me dejaría derrotado,
ahora ya me ha transformado
tornada mi alma en niebla
y mi corazón cubierto en tierra,
solo me alimento de dudas en el aire
estoy tan muerto como el sol
que yace esta amarga tarde.
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