Hoy en el ayer
te pienso también.
No pasa un día
si no te puedo ver,
que no te piense, mi bien,
en lenta agonía.
El presente en el pasado
¡Te extraño tanto!.
Honro tu memoria
tal como quedamos.
Pero contra mi corazón
soy poco: simple cuerda de noria.
Eras la causa de mi ser.
Sin ti perdí pasado, futuro y fe.
Ya puedo recordarte y sonreír
por la belleza de tu vida.
Por tu recuerdo, hijo mío,
aún puedo llamarme progenitor.
Aún conservo el temblor de mi mano
que me recuerda el mayor de mis trabajos:
Vivir.