José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
HOY ENGORDO Y NO HE COMIDO… Y QUÉ MÁS DA.
Hoy engordo y no he comido, pero que más da, tampoco es un cumplido.
Mañana estaré delgado, en los huesos, despellejado, pero lleno de amor.
Pobres gusanos que esperan un festín de mis vísceras abandonadas en el cascajar de la loma terciaria del monte averno.
No seré yo quien se lo impida, más bien será su escrúpulo endemoniado, que increparan a los alados testaferros encargados de echarnos cal.
Como podré ser yo tan dejado, que ni siquiera me preparo el camastro de al lado,
quién será mi vecino de arriba, espero que sea un comino de estrecheces en los tobillos.
No esperaré hasta mañana para subirme al tren de la ensenada, cogeré la maleta de cuadros y caminaré a la estación aislada, no puedo seguir el camino de polvo sin un pañuelo mojado en agua, o aguardiente de conchos o guindas, qué más da, si a mí me gustan las mujeres de curvas que marean y que solo se me apean cuando yo se lo pido... y qué más da.
Mañana estaré delgado, en los huesos, despellejado, pero lleno de amor.
Pobres gusanos que esperan un festín de mis vísceras abandonadas en el cascajar de la loma terciaria del monte averno.
No seré yo quien se lo impida, más bien será su escrúpulo endemoniado, que increparan a los alados testaferros encargados de echarnos cal.
Como podré ser yo tan dejado, que ni siquiera me preparo el camastro de al lado,
quién será mi vecino de arriba, espero que sea un comino de estrecheces en los tobillos.
No esperaré hasta mañana para subirme al tren de la ensenada, cogeré la maleta de cuadros y caminaré a la estación aislada, no puedo seguir el camino de polvo sin un pañuelo mojado en agua, o aguardiente de conchos o guindas, qué más da, si a mí me gustan las mujeres de curvas que marean y que solo se me apean cuando yo se lo pido... y qué más da.