coral
Una dama muy querida en esta casa.
Hoy escuché tu voz.
Hoy escuché tu voz, desierta,
te sentí diferente
¿será que al madurar,
en medio del camino
dejaste enredada tu alma de niño?
No me abrazò tu ternura,
ni me enrede en tu sonrisa
ni me dejaste navegar,
en el lago de tus pupilas.
pero ¡no importa!,
no me enfado ni me acongojo por ello,
yo conocí el amor verdadero,
cundo me mire en tus ojos
en tus ojos de niño tierno.
No me duele porque yo se que me quieres,
y auque lejos estés te afanas por mi suerte,
¿como podría llenarme de congoja?
si sé que el mundo te esta robando tus horas.
Te he visto muchas veces pensativo, meditabundo,
queriendo ganarle al tiempo
queriendo regalarme luceros,
queriendo bajar para mi, un pedacito de cielo,
Y yo te observo, callada, silenciosa
viendo como corren tus horas
y le pido a mi Dios que acompañe tu sombra,
que no olvides tu sonrisa, cuando llegue la aurora;
sólo quiero decirte que no escuche de tus labios
¡ esa dulce palabra salida de tu alma cuando dices mamita!
como cuando eras niño y acariciaba mi rostro
con tus manitas tan llenas de ternura
¡Hoy escuché tu voz desierta, diferente!
Prudencia Arenas.
Coral.
Hoy escuché tu voz, desierta,
te sentí diferente
¿será que al madurar,
en medio del camino
dejaste enredada tu alma de niño?
No me abrazò tu ternura,
ni me enrede en tu sonrisa
ni me dejaste navegar,
en el lago de tus pupilas.
pero ¡no importa!,
no me enfado ni me acongojo por ello,
yo conocí el amor verdadero,
cundo me mire en tus ojos
en tus ojos de niño tierno.
No me duele porque yo se que me quieres,
y auque lejos estés te afanas por mi suerte,
¿como podría llenarme de congoja?
si sé que el mundo te esta robando tus horas.
Te he visto muchas veces pensativo, meditabundo,
queriendo ganarle al tiempo
queriendo regalarme luceros,
queriendo bajar para mi, un pedacito de cielo,
Y yo te observo, callada, silenciosa
viendo como corren tus horas
y le pido a mi Dios que acompañe tu sombra,
que no olvides tu sonrisa, cuando llegue la aurora;
sólo quiero decirte que no escuche de tus labios
¡ esa dulce palabra salida de tu alma cuando dices mamita!
como cuando eras niño y acariciaba mi rostro
con tus manitas tan llenas de ternura
¡Hoy escuché tu voz desierta, diferente!
Prudencia Arenas.
Coral.
Última edición: