HERNANC
Poeta recién llegado
Eleuteria Cruz Euceda Jueves 23 de septiembre 2010 10 am.
Estoy orgulloso de ti Madre,
nadie de tus hijos puede sentirse diferente,
Estoy satisfecho Madre,
nadie puede pedirte nada adicional,
Estoy completo Madre,
nos diste todo en cuerpo y mente,
Que te multiplicaste toda,
en lo físico y en lo espiritual.
Mi Padre llora, porque siente que merecías todo y mas,
Tus hijos lloran porque aun grandes necesitan de tu sabiduría,
Tus familiares juntitos sienten la falta que tú les harás,
Y los que te conocieron, reconocerán tu valor como amiga.
Quisiera tenerte más tiempo, quisiera tenerte por siempre,
Pero no en ese cuerpo, pero no con esas fuerzas, disminuidas
Te recordare con tu dulzura, tu mansedumbre y tu temple,
Con tu amor permanente y tu sabia filosofía de la vida.
Amaste con vehemencia a tu Héctor, el hombre de tu juventud,
Mantuviste tu lugar de esposa con orgullo, dulzura, en silencio,
Criaste a tus 9 hijos con dedicación día a día en pulcritud,
Se estremece mi alma, cuando en tu sacrificio pienso.
Te gusta como lloran los niños, quizás te dé yo ese gusto,
De escucharme desde el cielo o desde el lugar que llaman paraíso,
Porque también me enseñaste la prudencia, será detrás de un arbusto,
En mi cuarto, en otra parte mi corazón dirá con lagrimas cuanto te quiso.
Tu belleza sin igual, tu prudencia exagerada,
No sentías el dolor o a este ignorabas,
Eras fuerte, persistente, mujer empecinada,
Por los tuyos a cualquiera tus fuerzas le demostrabas.
500 besos te di, y tu perdiste la cuenta,
Te reías te olvidabas de contar,
Y yo pegado a tu piel me recordabas cuando chico,
Que la chiche nunca quise tomar.
Te gustaban los paseos, los ríos y la arboleda,
Te gustaban las gallinas y con ellas los pollitos,
Te gustaban los niños y como buena abuela,
Dejabas que jugaran a tu alrededor, tus nietecitos.
Me enseñaste muchas cosas, respeto por las personas,
Rencor ni odio, por nadie nunca guardar,
Siempre dispuesto a ayudar, como el que con su boca pregona,
Que eres hijo de Dios, no lo puedes defraudar.
Yo soy hijo de teya que aprendió sola, a leer y a escribir,
En Proverbios o en Salmos siempre estuviste atenta,
De enseñarnos a rezar, a agradecer, no a pedir,
Porque ya recibimos bastante y la oración no lo aumenta.
Hoy no te traje flores, todas te las di en vida,
Hoy no te pido nada, todo me lo entregaste,
Hoy simplemente te digo te amo madre mía,
Honor haré a tu nombre, como tú me enseñaste.
Hoy descanso en paz, porque sé que tu espíritu continúa
Trabajando con ahínco en mis venas, mi cerebro, mis acciones.
Te amo madre, cada cosa que hago tiene tu sello
No será ni bueno ni malo simplemente por ti será bello.
Firma una de tus obras maestras.
[FONT="] HERNANC
Estoy orgulloso de ti Madre,
nadie de tus hijos puede sentirse diferente,
Estoy satisfecho Madre,
nadie puede pedirte nada adicional,
Estoy completo Madre,
nos diste todo en cuerpo y mente,
Que te multiplicaste toda,
en lo físico y en lo espiritual.
Mi Padre llora, porque siente que merecías todo y mas,
Tus hijos lloran porque aun grandes necesitan de tu sabiduría,
Tus familiares juntitos sienten la falta que tú les harás,
Y los que te conocieron, reconocerán tu valor como amiga.
Quisiera tenerte más tiempo, quisiera tenerte por siempre,
Pero no en ese cuerpo, pero no con esas fuerzas, disminuidas
Te recordare con tu dulzura, tu mansedumbre y tu temple,
Con tu amor permanente y tu sabia filosofía de la vida.
Amaste con vehemencia a tu Héctor, el hombre de tu juventud,
Mantuviste tu lugar de esposa con orgullo, dulzura, en silencio,
Criaste a tus 9 hijos con dedicación día a día en pulcritud,
Se estremece mi alma, cuando en tu sacrificio pienso.
Te gusta como lloran los niños, quizás te dé yo ese gusto,
De escucharme desde el cielo o desde el lugar que llaman paraíso,
Porque también me enseñaste la prudencia, será detrás de un arbusto,
En mi cuarto, en otra parte mi corazón dirá con lagrimas cuanto te quiso.
Tu belleza sin igual, tu prudencia exagerada,
No sentías el dolor o a este ignorabas,
Eras fuerte, persistente, mujer empecinada,
Por los tuyos a cualquiera tus fuerzas le demostrabas.
500 besos te di, y tu perdiste la cuenta,
Te reías te olvidabas de contar,
Y yo pegado a tu piel me recordabas cuando chico,
Que la chiche nunca quise tomar.
Te gustaban los paseos, los ríos y la arboleda,
Te gustaban las gallinas y con ellas los pollitos,
Te gustaban los niños y como buena abuela,
Dejabas que jugaran a tu alrededor, tus nietecitos.
Me enseñaste muchas cosas, respeto por las personas,
Rencor ni odio, por nadie nunca guardar,
Siempre dispuesto a ayudar, como el que con su boca pregona,
Que eres hijo de Dios, no lo puedes defraudar.
Yo soy hijo de teya que aprendió sola, a leer y a escribir,
En Proverbios o en Salmos siempre estuviste atenta,
De enseñarnos a rezar, a agradecer, no a pedir,
Porque ya recibimos bastante y la oración no lo aumenta.
Hoy no te traje flores, todas te las di en vida,
Hoy no te pido nada, todo me lo entregaste,
Hoy simplemente te digo te amo madre mía,
Honor haré a tu nombre, como tú me enseñaste.
Hoy descanso en paz, porque sé que tu espíritu continúa
Trabajando con ahínco en mis venas, mi cerebro, mis acciones.
Te amo madre, cada cosa que hago tiene tu sello
No será ni bueno ni malo simplemente por ti será bello.
Firma una de tus obras maestras.
[FONT="] HERNANC