Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esos sabores de lluvia sobre el mar
de pétalos vacíos,
que se agitan como vajillas llenas,
son clamores de tu nombre que
en el fragante torrente de espacios
inviolables,
me incitan a buscarte.
Sin embargo, por más que anduve
no te encontré,
y bajé de un árbol hasta la ciudad
de los tormentos,
donde todos lloran, gimen y tropiezan,
hasta que terminan enredados en las
algas del lago
donde la moiras se enrevesan
con iridiscentes peces de colores.
Pero ya no me miro en esos espejos
narcisistas del agua
sino que deambulo y en ese deambular
y cobijarme en el frondoso
ramaje de la sinuosa orilla,
recorro los senderos cenagosos
y al no encontrarte ya no sé qué hacer.
de pétalos vacíos,
que se agitan como vajillas llenas,
son clamores de tu nombre que
en el fragante torrente de espacios
inviolables,
me incitan a buscarte.
Sin embargo, por más que anduve
no te encontré,
y bajé de un árbol hasta la ciudad
de los tormentos,
donde todos lloran, gimen y tropiezan,
hasta que terminan enredados en las
algas del lago
donde la moiras se enrevesan
con iridiscentes peces de colores.
Pero ya no me miro en esos espejos
narcisistas del agua
sino que deambulo y en ese deambular
y cobijarme en el frondoso
ramaje de la sinuosa orilla,
recorro los senderos cenagosos
y al no encontrarte ya no sé qué hacer.
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