
Hoy he vuelto al rincón de los estanques
que cubren de nenúfares sus aguas.
Los genios del lugar se hacen presentes:
las sílfides del aire,
los gnomos de la tierra
y las ninfas acuáticas,
deshacen el conjuro;
rompen el maleficio y todo fluye.
Un hálito de viento
invita a las ramas a danzar
que ondulantes se agitan.
Es un vuelo de alondras la esperanza,
"esa cosa con plumas"
ya es parte del encanto que preside,
la magia del espacio
del que ya formo parte.
Y aunque dentro de mi alma es puro invierno,
el estanque ya canta primaveras.
Hoy prometo estar viva cada instante.
*La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,
y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.
La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.
Emily Dickinson (1830-1886)
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,
y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.
La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.
Emily Dickinson (1830-1886)
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