Hoy la muerte reclama al soñador. I

ling kheit

Poeta recién llegado
Pero no puedo sentir mis pies Las piernas no me responden
No puedo…
No escucho mi corazón latir
Ya no me siento pesado
Por favor que esto sea solo un sueño
Solo un sueño por favor…
Pero todo ha terminado.
Ya mi camino ha culminado al fin.
No e podido encontrarte
Ahora estoy dentro de una caja
Mi cuerpo ha comenzado a pudrirse
Más tú nunca apareciste
Engañaste mi realidad, engañaste mi mundo, engañaste a mi corazón.
Y el pobre ha muerto con la tonta ilusión de volver a sentirte, de volver a mirarte.
Hoy
Hoy la muerte reclama al soñador.
Que vivió en una tonta ilusión y en una ilusión murió.
Esperando se quedo, hasta que olvido sentir su corazón. Con la tonta espera de que volvería su amor, que solo fue un ensueño nada más.
Cifro su esperanza,
Su deseo, su anhelo,
Su confianza y su ansia,
En un capricho nada más.
El capricho lo convirtió en un anhelo, de un amor que nunca fue puro.
Y en su anhelo de convertirlo en amor, olvido el dolor que aquella mujer le ocasiono.
Lo despojo de sus ganas de vivir, de sus ganas de volver amar. Por que creyó haber encontrado el amor.
Y el corazón, que estaba en su interior dejo de gritarle, dejo de implorarle que dejase de torturarlo, que aquella mujer no volvería, que lo había abandonado a su suerte, sin vida, sin amor. Mas el nunca quiso escuchar hasta que su corazón callo desfallecido.
El pobre corazón ya no pudo sostener la mentiría en la que el soñador vivía.
Y se dio por vencido, dejo de gritar, dejo de implorar.
Uno a uno sus latidos fueron desapareciendo, sin que el soñado pudiera darse cuenta, el corazón fue muriendo y en sus últimos latidos pude decir:
CONTINUARA...
 

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