carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
{No sé quién es el autor de este escrito; pero me fue enviado para que lo leyese y distribuyera. Esto es filosofía del sentido común. La disfruté mucho: CARLOS].
Sentido Común, que ha estado entre nosotros
durante muchos años.
Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía,
puesto que los datos sobre su nacimiento
hace mucho que se han perdido
en los vericuetos de la burocracia.
Será recordado por haber sabido cultivar
lecciones valiosas como que:
'hay que trabajar para poder tener
un techo propio sobre la cabeza',
'que se necesita leer todos los días un poco',
'saber por qué los pájaros que madrugan
consiguen lombrices', y también por reconocer
la validez de frases tales como
'la vida no siempre es justa'
y 'tal vez haya sido yo el culpable'...
Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas
('no gastes más de lo qué ganas') y estrategias parentales
confiables ('los adultos, no los niños, están a cargo').
Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente
cuando se aplicaron reglas bien intencionadas
pero ineficaces: Informes respecto de un niño de 6 años
acusado de abuso sexual por haber dado un beso
a una compañera de clase; adolescentes
que debieron irse a otro colegio por haber denunciado
a un compañero distribuidor de droga,
y una maestra despedida por reprender
a un alumno indisciplinado,
sólo hicieron que empeorara su condición.
Sentido Común perdió terreno cuando los padres
atacaron a los maestros sólo por hacer el trabajo
en el que ellos fracasaron: disciplinar
a sus ingobernables hijos.
Declinó aún más cuando las escuelas
debieron requerir un permiso de los padres
para administrar una aspirina, poner protector solar
o colocar una curita a un alumno, aunque eso sí,
no podían informar a los padres si una alumna
estaba embarazada y quería abortar.
Sentido Común perdió el deseo de vivir
cuando los Diez Mandamientos se convirtieron
en material risible, algunas iglesias en negocios
y los criminales empezaron a recibir
mejor trato que sus víctimas.
Para Sentido Común fue un duro golpe
que uno ya no pueda defenderse de un ladrón
en su propia casa, pero que el ladrón
pueda demandarnos por agresión
y que si un policía mata a un ladrón,
incluso si éste estaba armado,
sea inmediatamente investigado por exceso de defensa,
cuando no acusado de gatillo fácil.
La muerte de Sentido Común fue precedida
por la de sus padres, Verdad y Confianza,
la de su esposa, Discreción, la de su hija,
Responsabilidad y la de su hijo, Raciocinio..
Lo sobreviven sus tres hermanastros:
Conozco Mis Derechos, Otro Tiene la Culpa
y Soy Una Víctima de la Sociedad.
No hubo mucha gente en su funeral
porque muy pocos se enteraron de que se había ido.
Si aún lo recuerdas, reenvía este e-mail...
Caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada.
AUTOR ANONIMO. Enviado por un miembro del
grupo de la lista bolivia-literatura.
Sentido Común, que ha estado entre nosotros
durante muchos años.
Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía,
puesto que los datos sobre su nacimiento
hace mucho que se han perdido
en los vericuetos de la burocracia.
Será recordado por haber sabido cultivar
lecciones valiosas como que:
'hay que trabajar para poder tener
un techo propio sobre la cabeza',
'que se necesita leer todos los días un poco',
'saber por qué los pájaros que madrugan
consiguen lombrices', y también por reconocer
la validez de frases tales como
'la vida no siempre es justa'
y 'tal vez haya sido yo el culpable'...
Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas
('no gastes más de lo qué ganas') y estrategias parentales
confiables ('los adultos, no los niños, están a cargo').
Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente
cuando se aplicaron reglas bien intencionadas
pero ineficaces: Informes respecto de un niño de 6 años
acusado de abuso sexual por haber dado un beso
a una compañera de clase; adolescentes
que debieron irse a otro colegio por haber denunciado
a un compañero distribuidor de droga,
y una maestra despedida por reprender
a un alumno indisciplinado,
sólo hicieron que empeorara su condición.
Sentido Común perdió terreno cuando los padres
atacaron a los maestros sólo por hacer el trabajo
en el que ellos fracasaron: disciplinar
a sus ingobernables hijos.
Declinó aún más cuando las escuelas
debieron requerir un permiso de los padres
para administrar una aspirina, poner protector solar
o colocar una curita a un alumno, aunque eso sí,
no podían informar a los padres si una alumna
estaba embarazada y quería abortar.
Sentido Común perdió el deseo de vivir
cuando los Diez Mandamientos se convirtieron
en material risible, algunas iglesias en negocios
y los criminales empezaron a recibir
mejor trato que sus víctimas.
Para Sentido Común fue un duro golpe
que uno ya no pueda defenderse de un ladrón
en su propia casa, pero que el ladrón
pueda demandarnos por agresión
y que si un policía mata a un ladrón,
incluso si éste estaba armado,
sea inmediatamente investigado por exceso de defensa,
cuando no acusado de gatillo fácil.
La muerte de Sentido Común fue precedida
por la de sus padres, Verdad y Confianza,
la de su esposa, Discreción, la de su hija,
Responsabilidad y la de su hijo, Raciocinio..
Lo sobreviven sus tres hermanastros:
Conozco Mis Derechos, Otro Tiene la Culpa
y Soy Una Víctima de la Sociedad.
No hubo mucha gente en su funeral
porque muy pocos se enteraron de que se había ido.
Si aún lo recuerdas, reenvía este e-mail...
Caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada.
AUTOR ANONIMO. Enviado por un miembro del
grupo de la lista bolivia-literatura.