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Hoy me marcho...

cesarbittar

Poeta recién llegado
Me marcho… me marché hace ya mucho.
Y los peldaños… las lágrimas embaucadas en el marco de la puerta.
Todo lo dicho, pensado… soñado.
Todo disuelto en un vaho de realidades.

Me marcho… como si mis pensamientos muertos ya no aguantaran los huesos.
Como el último rayo de luz ante la sacra noche.
La despedida…
El embargo…

Me marcho… marchitados los saludos…
Procreados con indiferencia,
Alimentados con tanto frío.
El furor se marchó antes,
Y después, ya no hubo otra salida.

Me marcho… en este acantilado pronuncio mis adioses.
Los abrazos nunca recibidos,
Las miradas perdidas,
El beso nunca dado.

Me marcho… y se me quedan mis fuerzas,
Mi nostalgia…
Mis esperanzas.

Me he marchado… de la nada…
Hacia la nada…
Como si algo que estuvo a punto de llegar,
Se hubiese quedado atrapado en el segundo previo a nosotros,
Tragado por la bestia de la indiferencia,
Devorado por lo comúnmente ordinario,
Escupido en moribundo estado,
Fallecido antes del amanecer.

Me marcho… Es necesaria mi huida,
Para evitar convertirme en la sombra de tu sutil abandono,
En esta ciudad nacida de tus palabras comprensivas,
Y ahogada por el latido indeciso de la Torre de Babel de tus ojos,
Olvidada en el último sótano del laberinto de los jeroglíficos de tu mente.
Es necesario dejar de ser sueño,
Para soslayar deambular en tu cosmos,
Y así poder por siempre marcharme,
Hacia la infinita tristeza, hacia el suspiro vacío…

Me marché… Pero te dejé el mapa de mis letras…
No dejé de quererte en mi partida…
Ni en mi llegada a esa ninguna parte,
Donde finalmente despierto…
Y te olvido…




Saludos a todos,

César
 
Me marcho… me marché hace ya mucho.
Y los peldaños… las lágrimas embaucadas en el marco de la puerta.
Todo lo dicho, pensado… soñado.
Todo disuelto en un vaho de realidades.

Me marcho… como si mis pensamientos muertos ya no aguantaran los huesos.
Como el último rayo de luz ante la sacra noche.
La despedida…
El embargo…

Me marcho… marchitados los saludos…
Procreados con indiferencia,
Alimentados con tanto frío.
El furor se marchó antes,
Y después, ya no hubo otra salida.

Me marcho… en este acantilado pronuncio mis adioses.
Los abrazos nunca recibidos,
Las miradas perdidas,
El beso nunca dado.

Me marcho… y se me quedan mis fuerzas,
Mi nostalgia…
Mis esperanzas.

Me he marchado… de la nada…
Hacia la nada…
Como si algo que estuvo a punto de llegar,
Se hubiese quedado atrapado en el segundo previo a nosotros,
Tragado por la bestia de la indiferencia,
Devorado por lo comúnmente ordinario,
Escupido en moribundo estado,
Fallecido antes del amanecer.

Me marcho… Es necesaria mi huida,
Para evitar convertirme en la sombra de tu sutil abandono,
En esta ciudad nacida de tus palabras comprensivas,
Y ahogada por el latido indeciso de la Torre de Babel de tus ojos,
Olvidada en el último sótano del laberinto de los jeroglíficos de tu mente.
Es necesario dejar de ser sueño,
Para soslayar deambular en tu cosmos,
Y así poder por siempre marcharme,
Hacia la infinita tristeza, hacia el suspiro vacío…

Me marché… Pero te dejé el mapa de mis letras…
No dejé de quererte en mi partida…
Ni en mi llegada a esa ninguna parte,
Donde finalmente despierto…
Y te olvido…




Saludos a todos,

César

BIENVENIDO A MUNDOPOESIA, precioso poema con un adiós, triste muy triste. Un saludo.
 
Gracias, Julia!

Estaba buscando un poema para citar en un cuento nuevo que estoy escribiendo y me encontré con este sitio, y decidí postear uno de los míos.

Bien interesante este lugar :)

Saludos,

Cez
 

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