romaguce
Poeta recién llegado
Hoy mis muertos vienen a visitarme
Pero solo hay café y humo,
Unos vienen más cansados
Y con la paciencia de los tiempos
Sonríen y se mofan de sus tropiezos, de mis tropiezos.
El café se enfría y con el humo de los cigarrillos,
Se impregnan en el alma,
Tan fuerte,
Como aquellas viejas canciones que al entonarse,
Hacen que uno se detenga de imprevisto
Y voltee el hombro a ver
Lo que se lleva el sol a la penumbra.
Estoy cansado;
Taciturno e insomne,
Me aferro a los hilillos blanquecinos que escapan del tabaco
Al contacto con mis labios,
Al contacto con mi espíritu,
Que exhala lo que ya no siente,
Lo que ya no recuerda,
Lo que poco a poco marchita mi entorno.
Ha pasado poco tiempo desde que aprendí,
Que para sufrir sin poder hacer algo,
Solo se necesita respirar,
Como un recién nacido,
Condenado a ser parte de este holocausto interminable.
Hoy mis muertos vienen a visitarme,
Pero solo hay papel y tinta.
Pero solo hay café y humo,
Unos vienen más cansados
Y con la paciencia de los tiempos
Sonríen y se mofan de sus tropiezos, de mis tropiezos.
El café se enfría y con el humo de los cigarrillos,
Se impregnan en el alma,
Tan fuerte,
Como aquellas viejas canciones que al entonarse,
Hacen que uno se detenga de imprevisto
Y voltee el hombro a ver
Lo que se lleva el sol a la penumbra.
Estoy cansado;
Taciturno e insomne,
Me aferro a los hilillos blanquecinos que escapan del tabaco
Al contacto con mis labios,
Al contacto con mi espíritu,
Que exhala lo que ya no siente,
Lo que ya no recuerda,
Lo que poco a poco marchita mi entorno.
Ha pasado poco tiempo desde que aprendí,
Que para sufrir sin poder hacer algo,
Solo se necesita respirar,
Como un recién nacido,
Condenado a ser parte de este holocausto interminable.
Hoy mis muertos vienen a visitarme,
Pero solo hay papel y tinta.