Hoy, nada tiene que ver el sol con el clima

Karla Incauta

Reiniciándome


Y nuevamente tú, parada en esa esquina,
donde se juntan los vientos,
cerrando levemente los párpados,
para mirar las nubes que amenazan tormenta…
Piensas en que nada es como antes,
aunque, re-pensándolo, que bien que así sea…
esas nubes infladas en gris te miran un poco enfurecidas,
quizás te escupen pues, las gotas que sólo tú recibes,
no están cayendo en vano…
—¿Qué es lo que has hecho?— o…
—¿Qué es lo que te falta por hacer? —
son preguntas que te haces constantemente…
Entretanto, la ventana del edificio se hace espejo
y te mimetizas con los colores de esa vaca,
animal orgulloso de ser estatua en la urbe…
Me sorprendo de mi reflejo y pienso por momentos,
que me estoy haciendo vieja en el rostro
y me acerco al ventanal para observar con detención,
— al parecer mientras más años pasan, más finas se ven mis cejas,
¡que gran huevada esta!, ¡horror por la puta madre!— pienso…
ahora me explico como es que personas,
como mi vecina de 70 años, se dibujan los resaltos con delineador café…
en fin, esa imagen debiera bastar para detenerme.
Los pasos para llegar a mi cueva no son muchos, pero hoy,
me parecen kilómetros…
quisiera esconderme en casa, bajo el catre,
o hibernar en mi nostalgia con la remota esperanza
de que salga el sol a escena…
Doblando la esquina viene un amigo can,
le ofrezco unas caricias en el lomo y me mira con ojos vidriosos
— ¡somos compañeros huevón!...— le digo
y habiendo terminado de pronunciar esas palabras,
se asoma una leve emoción en mis ojos,
no sé si de pena o por su compañía…


Este el punto intermedio,
entre el precipicio
y la escalera de colores…
yo me quedo aquí,
no avanzo a casa
ni retrocedo a los pasos anteriores...



 
Última edición:
Una sentida poesía, me quedo la imagen triste de un ser solitario con un perro, hay personas que se refugian en los animales, porque nadie los comprende o porque ellos son de pocos amigos, es un triste final. Placer leerla
 
Hola Karla, cuánto tiempo,
parece que hoy no ha sido un buen día,
me encanta como lo cuentas,
si quieres me quedo ahí un ratito contigo,
entre la escaleras de colores,
un beso.
Tengo que volver a decirte que eso de las cejas
me ha dejado alucinada,
y es verdad, sólo arreglarlas para no tener que usar el lápiz,
si llegamos a los setenta.
 
Última edición:
Un momento que se queda en la retina de esa niña que pasea por la vida. Me encantan los canes de ojos vidriosos, me suelen aflojar.

Un abrazo Karla, con cariño

Palmira
 

Y nuevamente tú, parada en esa esquina,
donde se juntan los vientos,
cerrando levemente los párpados,
para mirar las nubes que amenazan tormenta…
Piensas en que nada es como antes,
aunque, re-pensándolo, que bien que así sea…
esas nubes infladas en gris te miran un poco enfurecidas,
quizás te escupen pues, las gotas que sólo tú recibes,
no están cayendo en vano…
—¿Qué es lo que has hecho?— o…
—¿Qué es lo que te falta por hacer? —
son preguntas que te haces constantemente…
Entretanto, la ventana del edificio se hace espejo
y te mimetizas con los colores de esa vaca,
animal orgulloso de ser estatua en la urbe…
Me sorprendo de mi reflejo y pienso por momentos,
que me estoy haciendo vieja en el rostro
y me acerco al ventanal para observar con detención,
— al parecer mientras más años pasan, más finas se ven mis cejas,
¡que gran huevada esta!, ¡horror por la puta madre!— pienso…
ahora me explico como es que personas,
como mi vecina de 70 años, se dibujan los resaltos con delineador café…
en fin, esa imagen debiera bastar para detenerme.
Los pasos para llegar a mi cueva no son muchos, pero hoy,
me parecen kilómetros…
quisiera esconderme en casa, bajo el catre,
o hibernar en mi nostalgia con la remota esperanza
de que salga el sol a escena…
Doblando la esquina viene un amigo can,
le ofrezco unas caricias en el lomo y me mira con ojos vidriosos
— ¡somos compañeros huevón!...— le digo
y habiendo terminado de pronunciar esas palabras,
se asoma una leve emoción en mis ojos,
no sé si de pena o por su compañía…


Este el punto intermedio,
entre el precipicio
y la escalera de colores…
yo me quedo aquí,
no avanzo a casa
ni retrocedo a los pasos anteriores...



Bella poesia que se siente en el aire invertido de su
melancolia, hidratacion de una soledad que busca
refugio. felicidades. luzyabsenta
 

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