Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy no es día de octavillas
ni tampoco de soneto;
hoy me niego analfabeto
a enfrentarme a mis cuartillas,
a partirme las costillas
contra el sustantivo fiero
o a crecerme ante el tintero
dando a luz a mis letrillas.
Hoy no es día. Mis mejillas
se inundaron por completo;
hoy no tengo mi amuleto
ni en las manos más arcillas;
hoy no tengo maravillas
con visos de cancioneros,
hoy me asaltan traicioneros
mi mal y sus pesadillas.
Ya no escucho campanillas
ni me mueve hacer tercetos,
se han podrido los bocetos
del poema en mis mesillas;
ya no sé dónde mis sillas
ni si brillan mis luceros,
sólo siento mis linderos
cuajados de alcantarillas.
Tengo cuatro mil cuchillas
-segadoras de esqueletos-
que pervierten mis secretos
y me postran de rodillas.
Me destrozan mis casillas
sus cuchillos pordioseros,
me han llenado de agujeros
bien oscuros. No hay bombillas.
Ya mi corazón no late
lo carcomen tus polillas.
ni tampoco de soneto;
hoy me niego analfabeto
a enfrentarme a mis cuartillas,
a partirme las costillas
contra el sustantivo fiero
o a crecerme ante el tintero
dando a luz a mis letrillas.
Hoy no es día. Mis mejillas
se inundaron por completo;
hoy no tengo mi amuleto
ni en las manos más arcillas;
hoy no tengo maravillas
con visos de cancioneros,
hoy me asaltan traicioneros
mi mal y sus pesadillas.
Ya no escucho campanillas
ni me mueve hacer tercetos,
se han podrido los bocetos
del poema en mis mesillas;
ya no sé dónde mis sillas
ni si brillan mis luceros,
sólo siento mis linderos
cuajados de alcantarillas.
Tengo cuatro mil cuchillas
-segadoras de esqueletos-
que pervierten mis secretos
y me postran de rodillas.
Me destrozan mis casillas
sus cuchillos pordioseros,
me han llenado de agujeros
bien oscuros. No hay bombillas.
Ya mi corazón no late
lo carcomen tus polillas.
::