Osleoje
Poeta recién llegado
Hoy pronuncie tu nombre,
a pesar que prometí olvidarte,
hoy te nombré y no me acobarda decirlo,
fue un susurro lento y pausado,
como si nombrara a los ángeles del cielo.
Estuve en un sueño,
y tú, tan serena cerca a mi,
así es la única forma
de poder unirme a ti.
Te dirigí una mirada,
y pude ver el brillo de tus ojos,
como si de mí andaras enamorada,
quizá así en mi sueño,
de mi destino sea el dueño.
Sonreías, y los agujeritos de tus cachetes,
más pronunciados se hacían,
y yo sin hacer nada, mas que rogar
que este hermoso sueño,
nunca tuviera un final.
Solo te miraba,
mi mundo giraba en torno tuyo,
tomé tu mano,
tan suave como la seda,
coloqué un beso en ella,
inspiré levemente,
mientras que en mi mente,
pasaba la idea de compartir mi vida contigo.
De pronto de a pocos me desvanecía,
caía al suelo y se me hacía menos visible.
Cuando de pronto me di cuenta
que había despertado bruscamente,
eso me causó molestia,
saber como el destino me quita nuevamente
tu hermosa presencia.
Y así ya despierto,
salí a mi patio un momento,
miré el cielo despejado,
y lancé mil plegarias a Dios,
todas conteniendo tu nombre,
y terminé diciendo: no sabes cuanto te quiero.
a pesar que prometí olvidarte,
hoy te nombré y no me acobarda decirlo,
fue un susurro lento y pausado,
como si nombrara a los ángeles del cielo.
Estuve en un sueño,
y tú, tan serena cerca a mi,
así es la única forma
de poder unirme a ti.
Te dirigí una mirada,
y pude ver el brillo de tus ojos,
como si de mí andaras enamorada,
quizá así en mi sueño,
de mi destino sea el dueño.
Sonreías, y los agujeritos de tus cachetes,
más pronunciados se hacían,
y yo sin hacer nada, mas que rogar
que este hermoso sueño,
nunca tuviera un final.
Solo te miraba,
mi mundo giraba en torno tuyo,
tomé tu mano,
tan suave como la seda,
coloqué un beso en ella,
inspiré levemente,
mientras que en mi mente,
pasaba la idea de compartir mi vida contigo.
De pronto de a pocos me desvanecía,
caía al suelo y se me hacía menos visible.
Cuando de pronto me di cuenta
que había despertado bruscamente,
eso me causó molestia,
saber como el destino me quita nuevamente
tu hermosa presencia.
Y así ya despierto,
salí a mi patio un momento,
miré el cielo despejado,
y lancé mil plegarias a Dios,
todas conteniendo tu nombre,
y terminé diciendo: no sabes cuanto te quiero.
Última edición: