Hoy quiero... darme una oportunidad.

hombres y poetas

Poeta recién llegado
Hoy quiero...
darme una oportunidad.
Juntar los trozos de mis desengaños,
de mi cuerpo azul
y mutilado,
quiero soplar mis cenizas...
quiero... enderezar mis años.

Atrapare la vida, entre mis brazos,
la apretare tan fuerte...
que no abra ocaso
que me separe de ella.

Me fundire con las estrellas,
la más lejana... la más bella,
hasta hacer sangrar las huellas, de mi pasado.

Le contaré al ruiseñor,
que ya se fue el dolor...
que se entere la noche,
que no hay más reproches.

Que amo la vida...
y aunque estuve perdida
se escaparon las heridas,
y sólo... se quedó el amor.

Tarde aprendí la lección,
pero ha merecido la pena
salir de mi ceguera,
abrazarme al ruiseñor.

Me contó que hizo su nido,
entre fango y hojas secas,
me contó que la vida...
no siempre te deja,
que también hay hermosura
entre vientos y tormentas.

Y aunque te rompa el nido,
el frío quiebre...
y ya no duela,
aprieto mis alas rotas...
que el viento me lleva.
Porque el alma, también renace...
entre fango, y hojas secas.

 
Claro que sí compañera,
no tengas ninguna duda de ello, de que el alma cambia
constantemente a la vez que lo hacemos nosotros mismos.
Somos seres en constante evolución,
en un perpetuo renacer.
Un beso.
 
Hoy quiero...
darme una oportunidad.
Juntar los trozos de mis desengaños,
de mi cuerpo azul
y mutilado,
quiero soplar mis cenizas...
quiero... enderezar mis años.

Atrapare la vida, entre mis brazos,
la apretare tan fuerte...
que no abra ocaso
que me separe de ella.

Me fundire con las estrellas,
la más lejana... la más bella,
hasta hacer sangrar las huellas, de mi pasado.

Le contaré al ruiseñor,
que ya se fue el dolor...
que se entere la noche,
que no hay más reproches.

Que amo la vida...
y aunque estuve perdida
se escaparon las heridas,
y sólo... se quedó el amor.

Tarde aprendí la lección,
pero ha merecido la pena
salir de mi ceguera,
abrazarme al ruiseñor.

Me contó que hizo su nido,
entre fango y hojas secas,
me contó que la vida...
no siempre te deja,
que también hay hermosura
entre vientos y tormentas.

Y aunque te rompa el nido,
el frío quiebre...
y ya no duela,
aprieto mis alas rotas...
que el viento me lleva.
Porque el alma, también renace...
entre fango, y hojas secas.

Siempre hay que mirar hacia adelante. Hermoso poema. Enhorabuena. Saludos cordiales
 
Hola Dulcinista, en mi poema digo ...hasta aqui llego con mis lamentos y y me doy cuenta... cuanto amo la vida, y como el ruiseñor, que construye su nido entre fango y hojas secas soportando vientos y tormentas nuestra alma, como el nido del ruiseñor, tambien renace cada día a pesar de las tormentas. Este es mi sentir,
y lo comparto con mucho cariño, gracias por leerlo.
 

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